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ENTRE TÚ Y YO

Algunas cosas que pasan

Ángeles Hernández-Gil Jueves, 17 de Junio de 2021 Tiempo de lectura:

 

El verano lo tenemos encima, la temperatura acota su territorio y sin mirar el calendario vemos lo que se nos ha venido de repente, solo unos días de respiro y lluvia antes de entrar de lleno en la canícula larga, pesada. He terminado mi temporada de mermeladas caseras; albaricoque y unos cuantos tarros de frutos del bosque. La casa aligerada, veraniega, mucho más desahogados los suelos, sin estorbos. Los filtros del aire acondicionado están limpios de gérmenes y los ventiladores colocados en sus lugares estratégicos. Los planes para las vacaciones todavía esperan en el aire; solo unos cuantos libros pendientes de leer, por ahora.

 

Pero el telediario está pletórico: nuestros aeropuertos se abren de par en par, pronto también, los puertos de mar podrán recibir cruceros. Pasajeros con mucha precaución, vacunados, con PCR incluido, llenarán las plazas hoteleras, las playas y demás alojamientos rurales. Los turistas dejan dinero, es verdad. Es tan necesario… Todo está preparado para acogerlos, proporcionarles lo que buscan, sin condiciones. España se muere de ganas; ser el anfitrión perfecto se lleva en los genes puesto que donamos con mucha facilidad lo que cada uno busca en vacaciones: recuperación, naturaleza, gastronomía, cultura y, para muchos, un deleite llevado a extremos que produce vértigo. Facilidades para quien se tenga que poner la segunda dosis de la vacuna; podrán completarla en cualquier comunidad donde se esté, sin problemas, una buena idea. También Junqueras ha escrito un manifiesto “Mirando hacia el futuro” en el que parece aliviar la situación si se produjeran los indultos.

 

Esa es la cuestión; todo se hace viejo en una semana. Hay tanta euforia, tantos planes, que hasta el telediario se alimenta de ellos. Nuestros políticos se frotan las manos mientras, a los españoles nos están dando con la puerta en las narices, nos han prohibido medio planeta. Aun por motivos de trabajo te devuelven a casa hasta completar, presentar no sé cuantas exigencias nuevas. En otros países no se rigen por la misma atención. Hacen lo que quieren y nadie les rechista. Aquí dejamos que las calles se llenen de irresponsables, con tantas posibilidades, tantas rebeldías que la noche se subleva hasta perder el control.

 

Y Marruecos no se reconcilia con nosotros. Nos ignora. No quiere que en vacaciones se utilice la zona mas cercana y cómoda para todos los marroquíes que viven en Europa y bajan para cruzar el Estrecho. Y el Reino Unido nos cierra las puertas. Los ingleses nos vetan por tantas cosas que ellos creen…

 

Me pierdo con tantas consideraciones.  Y si continúo dando vueltas a estas sensaciones pienso que las mentes se han acelerado hasta distanciarse de la normalidad. ¿Nos hemos dado cuenta de las locuras que se están cometiendo dentro de la violencia de género? Ni la más sádica película de terror puede compararse con  esta realidad.

 

Aún así, con demasiadas cosas sin resolver, como los pensamientos de los españoles, cruzados, en contra siempre, sin entendernos, las  noticias son más suaves, estamos en junio, días interminables de luz, temperaturas que se reponen por la noche. Hemos empezado a acercarnos un poco más, a coger manos, a dar abrazos, hasta olvidarnos de la mascarilla pensando en una recién estrenada seguridad que nos ampara. Va a ser un verano esperado, se respira libertad y despreocupación, ganas de renovar energías. Cuando se da un salto hacia delante ya no tiene retorno.

 

Y yo miro, remiro, escucho, veo un paisaje que no es normal, que nos lleva hacia lugares insólitos, nos adentra en sus entrañas, como pasa ahora, y casi de un modo desenfadado nos damos cuenta de que nada volverá a ser como antes. He leído que las dunas cambian con el viento, pero el desierto sigue siendo el mismo. No estoy segura si tiene algo que ver con el ser humano, aunque nos ajustamos a tantas leyes de la naturaleza que es razonable dejar que los cambios se produzcan sin molestarnos en evitar su evolución.

 

En fin, solo son pequeñas consideraciones personales. Los que ya estamos de vuelta de todo miramos con una perspectiva más determinante o más equilibrada lo que ocurre. Será porque nos sentimos serenos en una espera individual transparente con algunas ventajas para jugar… que marcan la diferencia.           

 

¡¡Feliz semana!!

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