
“Todos somos ignorantes, lo que sucede
es que no todos ignoramos las mismas cosas”
Albert Einstein.
Hay dos maneras de explicarse el artículo que publicó ayer la Sra. Posadas sobre pensamiento positivo en el XL SEMANAL. Una se explica con la frase de Einstein que encabeza este texto, la otra la explicaba muy bien mi madre con ese refrán popular que reza ¨la ignorancia es atrevida”. Y no pongo en duda la intelectualidad de la premiada autora, sino lo inoportuno de meterse en un charco con zapatos de marca. Lo de doña Carmen no fue atrevimiento, fue osadía.
Si hay algo que resulte tan lamentable como la soberbia intelectual es sin duda el analfabetismo emocional y la Sra. Posadas ayer, abusó generosamente de ambos conceptos. Si cada día le regalan seis o siete libros, siéntase agradecida y si no le interesan, regálelos. Aunque no pueda creerlo, hay gente que no puede comprarlos.
Estoy de acuerdo con ella en que, en este país abundan los coaches de medio pelo. Lamentablemente al desarrollo personal en este país le sobra superficialidad y le falta reflexión. Es verdad que consignas como “si quieres puedes”, “si puedes soñarlo, puedes hacerlo” están muy lejos de ser ciertas. ¡Ojalá sólo hiciera falta querer! Somos muchos en esta profesión los que pensamos así. Pero de ahí a denostar el pensamiento positivo hay un trecho que sólo se puede explicar con la ignorancia, sobre esta materia, de la que usted hace gala en todo el artículo.
Me entristece que una mujer como usted, formada en las mejores universidades, cite como referencia un título tan oportunista y necesitado de atención como “Hasta los cojones del pensamiento positivo” soez y poco creativo, por no hablar de su contenido. Aunque confieso que, lo que más llama mi atención es que el autor esté hasta ese sitio de algo tan simple como el positivismo, ¿no será que tiene una sobredosis de tazas de Mr. Wonderful? En cualquier caso, no habla muy bien de su capacidad para gestionar emociones, en especial tratándose de un psicólogo clínico.
Para su información, aunque dudo que le descubra nada nuevo, desde hace más de veinte años, existen interesantes ensayos sobre psicología o pensamientos positivos basados en metaestudios de psicólogos clínicos y/o positivos de la talla del doctor Martin Seligman, Sonia Lubomirski, Mihály Csikszentmihályi o Kim Cameron, entre otros. Supongo que tampoco habrá escuchado hablar del profesor Tal Ben Shahar, profesor de Harvard y uno de los mayores expertos mundiales en la materia y cuyas clases son unas de las más valoradas por los alumnos de la famosa universidad. Sí, hace más de veinte años que algunos de nosotros trabajamos en esto de lo que Buenaventura Charco parece estar hasta salva sea la parte.
Con humildad y con la positividad que caracteriza a todos los que, como yo, vemos la vida como una maravillosa oportunidad de ser felices, quiero invitarle a leer a los que de verdad saben de esto. Para que pueda opinar con un poco de criterio. Porque señora Posadas, en mi profesión, como en la suya, hay de todo y si sólo nos quedamos con una versión perdemos la perspectiva. ¿Qué pensaría si después de haber leído una de las obras de esos escritores noveles, a los que usted vende cursos en Instagram, alguien decidiera escribir un articulo titulado “basta ya de literatura universal”? Estará de acuerdo conmigo en que sería una desafortunada decisión.
Para terminar, podría hablarle de las muchas bondades de la psicología positiva y del pensamiento positivo, podría citarle algunos ejemplos de los resultados obtenidos e incluso enviarle testimonios de las personas que gracias a estas disciplinas han logrado un mayor bienestar en su vida. Pero sinceramente, no creo que alcanzara a comprenderlo. No porque dude de su capacidad, que no es el caso, sino por aquello de que “el maestro no llega hasta que el alumno está preparado”.
Así que en lugar de eso me despido deseándole una feliz semana, recordándole que una actitud positiva le hará más feliz y mejor persona. Es posible que además mejore su creatividad e ingenio y así la próxima vez que no se le ocurra nada de lo que escribir, para cumplir su acuerdo económico con la revista de turno, puede que le apetezca ilústranos sobre el cambio climático o cualquier otro tema de interés que, si es posible, además resulte edificante y que construya consciencia. Por último, quiero regalarle una de mis frases favoritas, positiva obviamente, “el optimismo es el perfume de la vida” ¿y sabe? todos preferimos a las personas que huelen bien, y estoy seguro de que, a pesar de lo escrito ayer, Ud. también.

