
El sector agrario murciano podría avecinarse a una de las mayores crisis de los últimos años. La desalación complementaria que Murcia necesitaría para compensar los recortes previstos en el trasvase Tajo-Segura aumentarían la factura del agua un 73% de media en situaciones normales. Durante temporadas de sequía, este aumento podría llegar hasta el 170%. Esto han demostrado unas simulaciones recientes de la Confederación Hidrográfica (CHS), que ha admitido también que los recortes del trasvase destruirían más de 10.000 hectáreas de terreno cultivado, ya que muchos agricultores no serían capaces de asimilar este aumento de los precios.
Sin embargo, esta no es la única crisis a la que se enfrenta el campo en la Región. Pese a ser una de las marcas de identidad murcianas, algunos sectores primordiales para la economía y sociedad murcianas atraviesan una de las peores crisis de las últimas décadas. Tal es el caso, por ejemplo, de un sector en el que Murcia comparte liderazgo a nivel europeo con Sevilla: la patata.
En la Región de Murcia se dedican un total de 5.000 hectáreas al cultivo de la patata. Aun así, y pese a la posición de liderazgo que ostenta la región, este sector vive, en la actualidad, una crisis en exceso grave. Según la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG), primera y más representativa organización agraria de la Región, esta situación tiene dos causas principales: las agresivas estrategias de las grandes superficies y la competencia injusta de países ajenos a la UE.
En primer lugar, está el problema de las grandes superficies. Según COAG, que traslada las quejas del sector, estas grandes empresas se afanan por adquirir el producto al menor precio posible: presionan a los intermediarios y estos a los agricultores. Ante la disyuntiva de vender al menor precio posible o dejar la cosecha en el campo, no quedan muchas opciones. Y los agricultores murcianos y, en última instancia, españoles, no tienen capacidad de presión; si no claudican, un producto mucho más barato entrará de otros países.
Los productos baratos de otros países generan, según COAG, una competencia injusta. Esta competencia, por otro lado, no solo se limita a la patata, sino a todos los demás sectores. Esto es así porque los agricultores murcianos, por pertenecer a la Unión Europea, han de cumplir con una serie de requisitos fitosanitarios de alta calidad y coste. Requisitos que no se le están exigiendo a otros países a la hora de entrar en España.
Todo esto lleva a los agricultores a un generalizado incumplimiento de contratos que aumenta los costes, los precios y las deudas. Y en este contexto llega el recorte del trasvase Tajo-Segura, con el aumento del precio del agua y la desalación. Debemos tener en cuenta que, según el INE, la sección arancelaria en la que se engloba la agricultura supuso un 33% de las exportaciones de la Región en 2020.
Murcia es una comunidad que suele importar poco más de lo que exporta: si echamos a perder ese 33%, la Región de Murcia podría quedarse sin opciones.



