
El otro día aprovechando que una amiga había abierto un nuevo restaurante en Molina de Segura, El Sitio, junto al polígono El Tapiado, le pregunté si me podía pasar el contacto de su carpintero metálico ya que necesitaba hacer unos trabajos en mi casa. El tema precio no tardó en salir e incluso antes de darme el contacto, ya me decía que era mal momento para hacer reformas ya que los precios de los materiales estaban por las nubes, sobre todo los del acero inoxidable.
Aunque ya venía siguiendo la evolución de los precios de las materias primas, desconocía que el tema estaba tan caliente. Es por ello por lo que decidí hacer este artículo, para descubrir que es lo que estaba pasando y contarlo a los lectores de MurciaEconomía.
En medio de una incertidumbre que viene arrastrando la pandemia, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía mundial crecerá un 5,5 por ciento en 2021 y un 4,2 por ciento en 2022.
La potencia de la recuperación variará significativamente entre países, dependiendo del acceso sanitario, la efectividad del apoyo de políticas, la exposición a efectos de contagio entre países y las múltiples variables estructurales que ingresan a la crisis.
Por otro lado, tenemos un supuesto impulso en la inversión de tecnología verde que, junto con los precios del carbono, de momento controlados y moderados, se ven que las nuevas emisiones podrían incidir en la recesión de la pandemia.
Desde el acero y el cobre hasta el maíz, café y la madera, las materias primas comenzaron el 2021 con una alza, subiendo a niveles no registrados en años. El rally amenaza con elevar el costo de los productos, aunque ya es un hecho, desde el sándwich mixto a la hora del almuerzo o un gazpacho fresquito hasta los relucientes rascacielos que tratan hacerse con el cielo de Nueva York. Y todo esto acompañado de un buen cóctel molotov, la gasolina, que son casi sus 75 dólares el barril ha encendido la mecha de las expectativas de inflación. Con la economía de EE. UU. impulsada por el estímulo fiscal y la economía de Europa comenzando a reabrirse a medida que se acelera el lanzamiento de la vacuna, hay pocas razones para esperar un cambio de dirección.
Sin duda, hay un repunte continuo en las materias primas y que la inflación y la reapertura del comercio continuarán. Además de eso, la Reserva Federal y otros bancos centrales parecen tranquilos acerca de la inflación, lo que significa que se podría dejar que las economías se calienten, lo que acelerará la demanda aún más.
Un dato que me llamó la atención fue el de China que ha abierto la mano de su stock de materias primas para rebajar el precio del metal a nivel mundial y que no colapse esta situación. Estrategias geoeconómicas como vemos en la lucha del control del precio de crudo, donde Arabia Saudita con un precio entorno a los 75 dólares el barril de crudo hace el agosto y pone en buena situación su autofinanciación en las cuentas de su Tesoro Público, o Rusia que está deseando hacer caja para paliar todo el daño sufrido en el entorno Covid-19. Y es que cada cual sabe que peón tocar en el tablero.
Sin duda alguna, los impulsos más destacados que apoyan los precios de las materias primas son la recuperación económica mundial y la aceleración en la fase de reapertura económica. En mi opinión, creo que podemos esperar que las materias primas en su conjunto aumenten alrededor de un 10% durante el próximo año. En ello veo un gasto impertinente en mi reforma y una señal de inversión en todo aquello que tenga que ver con activos que inviertan en materias primas.
China, es una de mis grandes preocupaciones con sus proyectos de la Nueva Ruta de la Seda, tanto terrestre como marítima. Una fuente extraordinaria de oferta y demanda de materias primas que está desempeñando un papel importante, especialmente cuando el gobierno intenta, como he mencionado antes, reducir la producción de acero y aluminio. También está comprando cantidades masivas de granos, pues lo chinos hace 20 años comían un plato al día y ahora son dos. Los precios de los alimentos también se ven afectados debido a que el mal tiempo en países clave en crecimiento como Brasil golpea las cosechas y productos como la soja de gran demanda asiática que hace que ciertos productos se recalienten.
Toda la iniciativa de ser Verde, hace que materiales como el cobre hayan disfrutado de un repunte imparable durante más de un año gracias a las promesas de los gobiernos de impulsar las energías renovables y el uso de vehículos eléctricos. Eso hará que todas las diversas formas de tecnología verde que dependen de ella sean más caras y sus componentes más especulativos.
Venimos en los últimos meses con el tema de la electricidad, viéndolo todos los días metido hasta en el gazpacho, en bares, periódicos y charlas de barra de bar. Y es que las redes eléctricas más grandes son uno de esos casos. Para dar un dato, decir que 20 millones de toneladas de cobre se utilizaron para construir redes eléctricas en 2020, según Bloomberg, y el precio del metal rojo subió más del 90% en el último año. El uso casi se duplicará para 2050, según pronostica la fuente, mientras que la demanda de otras tecnologías bajas en carbono como vehículos eléctricos y paneles solares también se disparará. Que locura….
Lo que está claro es que hay una guerra entre compradores y vendedores. Para los países y las cuentas de tesorería de los gobiernos el impacto del repunte de las materias primas depende de si son exportadores o importadores. Para aquellos que dependen en gran medida de la exportación de materias primas estos repuntes solo pueden ser buenas noticias para limpiar las finanzas públicas, especialmente tras una pandemia única en un siglo. Australia (mineral de hierro), Chile (cobre) e Indonesia (aceite de palma) obtienen enormes sumas de productos básicos, pongo como ejemplo dispar en el ámbito geográfico.
Mientras tanto, los países que buscan reconstruir la infraestructura económica pueden aceptar que sus presupuestos compran menos de lo que solían hacer, y esto acompañado de la amiga inflación, que ya va vistiendo un subyacente cercano al 3,5% como es el caso de EE. UU. Las redes eléctricas, los ferrocarriles y la rehabilitación de edificios se encuentran entre los artículos de la lista de compras que utilizarán grandes cantidades de metal.
Terminemos el artículo pensando que esto de las materias primas nos afecta a todos, sobre todo al consumidor final y eso sucede desde el momento en que nos despertamos y encendemos la luz o el móvil, ya hemos empezado a consumir. Y así continuamos en el desayuno, ya sea que se prefiera café con leche o solo, endulzado o simple, los ingredientes clave de una taza de café han aumentado. Los futuros del café arábica han subido alrededor de un 33% el año pasado, mientras que el azúcar en bruto también ha avanzado. ¿Te apetece una tostada? Los precios de referencia del trigo han alcanzado los niveles más altos desde 2013. En fin, yo creo que ya tienes bien claro la idea de este artículo y seguramente no deberías consumir más de lo necesario.
Muy pocas veces se puede entrar y cambiar la situación si las fuerzas de la historia están ejecutando en otra dirección. Richard Nixon

