
En ocasiones no podemos cambiar lo que nos pasa, pero lo que si podemos cambiar es la manera en la que lo interpretamos. Esta técnica para reenfocar y reestructurar pensamientos nos permitirá encontrar un punto de equilibrio para manejar mejor las situaciones adversas.
El reenfoque positivo forma parte de la psicología positiva iniciada por Martin Seligman en los años 90. Sostiene que, ser capaces de ver las cosas desde diferentes puntos de vista aumenta nuestra capacidad para manejar las dificultades. Es un buen ejemplo de cómo, al replantearnos ciertos aspectos, se reduce la confusión mental, el malestar e incluso esas tensiones que, en ocasiones, tenemos con personas de nuestro entorno. Se trata, por lo tanto, de un recurso muy útil y que, además está al alcance de todos.
Aplicar este estilo de artesanía mental nos cuesta bastante. Por norma general las personas somos obstinadas en nuestras interpretaciones. Con demasiada facilidad y ligereza tendemos a juzgar a los demás de manera automática y poco reflexiva. Algunos ejemplos: con frecuencia juzgamos como tóxicas a las personas que habitualmente están de mal humor o cuya forma de ser o expresarse no coincide con nuestras preferencias o bien tachamos de controladoras a las personas que están obsesionadas con el orden. Lo que no solemos advertir es que, en ocasiones, esa persona a la que tildamos de tóxica sólo está pasando por un mal momento. Todos lidiamos con guerras internas que preferimos no compartir, y lejos de ser tóxica lo que explicaría su comportamiento es lo mal que lo está pasando en silencio. ¿Has pensado que a quién le obsesiona el orden puede ser que tenga una de esas “mentes brillantes” de las que siempre vale la pena aprender algo?
Admitámoslo, la realidad tiene muchas interpretaciones además de la nuestra y no deberíamos quedarnos con esos juicios iniciales, en especial con aquellos cuyo sesgo es negativo. Relativizar, ser más flexibles y abrirnos hacia otras perspectivas más amables mejora de manera notable nuestra calidad de vida.
¿En qué consiste el reenfoque positivo?
Es una técnica utilizada en psicología positiva. Se trata de que seamos capaces de ver las cosas de otro modo, cambiando así el significado que les atribuimos de inicio. La idea esencial es trasladar que, el punto de vista que aplicamos a determinadas realidades nos genera sufrimiento, actúa como un filtro que lo distorsiona todo, alterando emociones, pensamientos y desde luego comportamientos.
Pongamos un ejemplo. Soy una persona con una nariz llamativa o alguien extremadamente delgado o de muy baja estatura. Más allá de trabajar mi autoestima y autoaceptación, también debo ser capaz de hacer uso de un enfoque positivo en cada situación. En lugar de pensar que todos me van a mirar si acudo a una fiesta, debo relativizar esa idea y enfocarla en otras dimensiones: en pasarlo bien, en asumir que todos tenemos nuestras particularidades y que justo es eso lo que nos hace únicos.
Los esquemas mentales que aplicamos hacia ciertas áreas de nuestras vidas no solo nos limitan, también actúan como inhibidores de felicidad. Debemos tener en cuenta que gran parte de las personas hacemos uso de estos procesos mentales, en los que sólo tenemos en cuenta una perspectiva, una forma exclusiva de ver las cosas. La falta de flexibilidad mental es algo muy común y también muy humano.
Es importante entender que con esta técnica no se busca que alguien sea capaz de ver siempre el lado brillante de la vida. Es habilitar para que, dentro del contexto y realidad de cada persona, se pueda considerar qué hay más opciones para manejar la situación y mejorar su vida. El enfoque positivo no consiste en caer en el optimismo excesivo, sino en replantear las experiencias para aportar nuevas soluciones.
Esto implica comprender que, a veces, no podemos cambiar lo que nos pasa. Si he perdido mi trabajo, perdido está. Si me han diagnosticado una enfermedad, esa es la evidencia y no otra. Sin embargo, el enfoque positivo me permite ver que otras posibilidades puedo considerar para sobrellevar y afrontar esas circunstancias. Un buen ejemplo es un mal diagnóstico.
Imaginemos que nos anuncian una enfermedad que limita nuestra vida cotidiana. Puedes enfocarte en las limitaciones, en aquello que no vas a poder hacer, en el dolor de tener que renunciar a tu anterior modo de vida y con ello, sufrir cada día por no poder ser lo que eras o puedes reenfocar tu pensamiento y tratar de apreciar todas las cosas que si puedes hacer y buscar nuevas actividades adaptadas a tu nueva realidad que sustituyan a las que ya no puedes realizar. Por resumirlo, ante una enfermedad crónica uno puede sufrir cada día por lo que no puede cambiar y dejarse inundar por la tristeza o hacerse amigo de la enfermedad, va a acompañarte el resto de tu vida, y tratar de sacarle el máximo partido a las actividades que no hayan sido limitadas.
El reenfoque positivo debilita el sesgo negativo y derrotista que en ocasiones nos atrapa para alimentar nuestra mirada con otras posibilidades, con otras perspectivas con las que puedes mejorar la motivación y la posibilidad de manejar mejor esas circunstancias complejas. Gracias a este recurso, puedes encontrar calma emocional, claridad mental y puedes redefinir los significados que le das a determinadas cosas.
Esta técnica para reestructurar pensamientos es una herramienta de vida que deberíamos hacer nuestra. Es un modo de avanzar, de no perder la capacidad de ser felices en esos días complicados por los que todos transitamos en ocasiones. Para terminar, quiero recordarte que la vida es como una cámara de fotos. Enfócate en lo importante. Captura los buenos momentos. Saca de lo negativo algo positivo y si no sale como esperabas, siempre podrás reenfocar y hacer una nueva foto.

