
Tras algo menos de un año de cría en cautividad, “en condiciones óptimas y controladas de temperatura y alimentación”, hoy fueron liberadas diez de las tortugas nacidas a finales del pasado verano en La Manga del Mar Menor, “tras alcanzar un peso y desarrollo suficiente para ser devueltas al mar en adecuadas condiciones de supervivencia”, según explicó el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, Antonio Luengo, presente en el acto.
Luengo detalló que durante las últimas semanas fueron trasladados estos ejemplares al Oceanográfico de Valencia, donde se han sexado (dos hembras y ocho machos) y han permanecido en unas piscinas de aclimatación. Señaló que “nuestra costa sigue consolidándose como ‘Territorio Tortuga’, con el hallazgo en lo que llevamos de verano de siete rastros de estos animales intentando desovar, uno en La Manga y seis en Calblanque, aunque por ahora sin éxito”.
El consejero de Medio Ambiente destacó la campaña puesta en marcha por la Consejería “para lograr el éxito de las anidaciones, buscando la colaboración y el respeto de la ciudadanía y contando con la de los ayuntamientos gestores de las playas urbanas, ya que la detección temprana de los rastros o los nidos es fundamental. A la vez, es muy de agradecer la implicación de las asociaciones de voluntarios que colaboran activamente en esta tarea, que redunda en beneficio de nuestra biodiversidad”.
En este sentido, hay que indicar que si se encuentra una tortuga en la playa debe mantenerse siempre una distancia de seguridad de al menos 20 metros, no hay que situarse en su campo de visión ni deslumbrarla con linternas, cámaras o teléfonos móviles, y hay que avisar al 112 lo antes posible para informar de su ubicación.
Igualmente, si se localizan huellas de tortugas en la playa, es importante no pisarlas o alterarlas y llamar al 112, ya que puede haber un nido con huevos en su interior que necesiten protección hasta su eclosión.

