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ENTRE TÚ Y YO

SATIE y las luces largas

Soledad Hernando Miércoles, 21 de Julio de 2021 Tiempo de lectura:

 

“Demasiado joven para un mundo tan viejo”, dijo de sí mismo el músico francés Erik Satie.

 

Hay personas que nacen antes de tiempo y sufren la incomprensión de muchos de sus coetáneos. En un mundo tan ciego, ver la vida con luces largas puede conllevar un peaje muy caro.

 

Erik Satie (Francia 1866-1925) fue, según sus profesores, un alumno sin talento. Por dos veces le negaron la entrada al Conservatorio de París. Este hecho, y el de tantos otros como Newton o Einstein, me hace reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos los docentes de saber mirar y saber ver a nuestros alumnos. Hoy, más que nunca, en una sociedad en la que el conocimiento está tan accesible, la función del profesor no es otra que reconocer el talento de su alumno y acompañarle en el proceso para que desarrolle su máximo potencial.

 

Seguimos considerando alumno brillante al que estudia de memoria y saca diez en el examen. Aquel alumno que reproduce las palabras del profesor o del libro es al que llamamos buen alumno. Reproduciendo lo que ya se sabe no vamos a conseguir ciudadanos que sepan afrontar las crisis. Las crisis nos ponen frente a la incertidumbre y frente a una realidad sin certezas, los conocimientos estáticos no dan la respuesta. Necesitamos personas con creatividad, con empatía, con resiliencia y capacidad de resolución. Para lograrlo debemos diseñar un sistema educativo que atienda a la diversidad, necesitamos con urgencia una enseñanza personalizada que potencie las destrezas y habilidades de cada niña y de cada niño.

 

¿Cómo sabe un artista hacia dónde va a caminar la historia de la humanidad? ¿Dónde radica la genialidad de un innovador para descubrir los ingredientes con los que se escribirá el futuro?

 

Adelantado a su tiempo, Satie profetizó un tipo de música que sigue siendo moderna un siglo después. Su música inspiró a sus propios contemporáneos, entre ellos a Debussy y a Ravel, y ha inspirado a todas las generaciones posteriores a él, entre quienes me incluyo. Cuando interpreto su “Gymnopedie nº1” y toco en el piano los dos primeros acordes, se abre ante mí un mundo nuevo lleno de notas y colores inspiradores. A un músico puede inspirarle un sonido y puede inspirarle una imagen, un olor, un sabor, el recuerdo de un tacto. El mundo sensorial es altamente poético y sugerente para crear. Satie, probablemente al no estar mediatizado por la enseñanza formal, combinó los sonidos de otra manera creando acordes sutiles y ensoñadores. Desestructuró el compás, alteró el tempo, obvió la forma. Escribía anotaciones en sus partituras dando consejos al futuro interprete con el que, mediante sus escritos en tinta roja sobre el papel, establecía un diálogo no exento de humor. Creó la música de ambiente para ser oída, no escuchada. Fue el primero en añadir elementos del Jazz y del Ragtime aún no introducidos en Europa, a la hasta entonces encorsetada música clásica. Erik Satie consigue así convertir su obra en algo realmente moderno, aunque sorprendentemente fue escrito hace casi ciento veinte años. Sus composiciones forman parte de multitud de bandas sonoras de películas actuales y de varios grupos de éxito. Sus Gymnopedies y sus Gnosiannes aparecen continuamente en nuestro cine del S.XXI.

 

Erik Satie es el único músico que colaboró con el movimiento Dadaísta. El Dadaísmo fue un movimiento artístico iniciado por el poeta rumano Tristan Tzara, que propugnó la liberación de la fantasía y la puesta en tela de juicio de todos los modos de expresión tradicionales. En 1917, cuatro genialidades y un productor ruso, que no tenía un talento concreto pero que era indispensable para todo, como en una epifanía, se reunieron para dar a luz a un ballet que no contaría con el beneplácito del público, pero que cambiaría el curso de la historia. El ballet recibió el nombre de "Parade", y los cuatro genios eran: Picasso, que se encargó del vestuario y la escenografía, Cocteau que escribió el guion, Massine, que coreografió los movimientos, y Satie, que compuso la música. El productor no era otro que el director de los ballets rusos Diaghilev. "Parade" quiso deshacer la lógica del público y sorprenderlo con giros inesperados. Todo ello dio origen al surrealismo y a otros movimientos de vanguardia en los que Satie estuvo siempre metido, o no.

 

Si Satie realizó tantas innovaciones para la historia de la música, y compositores de alto renombre como Debussy reconocen en él fuente de inspiración para la creación de sus obras, ¿por qué ha pasado como un músico bohemio que tocaba en vodeviles y que tenía un conocimiento limitado de música? ¿No perdonamos al que no entra en los cánones formales establecidos? Satie fue un músico bohemio y extravagante que vivió la vida a su manera, por eso su música es genuina y osadamente bella.

 

¿Es que solo hay un camino para adquirir conocimientos? ¿Quién no se atiene a la demanda estandarizada de la época no tiene oportunidad de desarrollar su talento? ¿Nos falta imaginación a los profesores para saber ver en el alumno lo que nosotros no tenemos? Ofrezcamos una mirada cercana y encendamos las luces largas.

 

Un abrazo sonoro,

 

Soledad Hernando

 

 

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