
Ángel Lucas se gana la vida en lo que se denominan trabajos verticales. Colgado muchas horas de edificios, arregla todo aquello que solo se puede arreglar, o limpiar, suspendiéndose de una cuerda y un arnés, y a lo largo de una fachada.
Aquí no hay grandes historias de superación. Aquí hay necesidad de trabajar, y si te toca en vertical y sabes hacerlo, pues se hace en vertical. Da igual viento, sol o lluvia. Así de simple, pero no así de fácil. Ángel, nuestro Spiderman local, nació en Madrid hace 40 años y reside en Murcia desde 2020.
Charlamos con él sobre su particular trabajo, la dureza del mismo, el trabajo en equipo y de sus aficiones cuando toca tierra.
Nos ha quedado la imagen de un hombre de personalidad dura y gesto aparentemente severo, que acompaña de conversación sincera, sin recovecos. Y con una sonrisa un tanto infantil, clara, noble. Un buen tío.
Es Ángel: un Spiderman, pero de verdad.
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¿Cuántos años llevas colgándote, esto es, haciendo trabajos verticales? ¿Cómo te iniciaste en esto?
Este trabajo lo llevo realizando desde 2005. Me acuerdo que vine de trabajar de Palma de Mallorca en la construcción y unos amigos de Madrid habían empezado en trabajos verticales. Esto fue a finales de 2003. Estuve aprendiendo durante el 2004 y me saqué el título de formación Anetva (Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales) para poder hacer mi trabajo en ese sector. Es ahí donde empieza mi historia en este trabajo especializado.
¿Has trabajado a lo largo de tu vida en algo distinto?
Siempre trabajé en el sector de la construcción. Empecé con 19 años con mi tío, aprendiendo de todo un poco en cuanto a obras se refiere.
Pregunta obligada, Ángel. Aunque Spiderman no tiene miedo, seguro que has pasado por más de un momento malo, complicado, en tu trabajo vertical. ¿Recuerdas alguno especialmente crítico, tuyo o de algún compañero?
Tengo bastantes experiencias a lo largo de estos años, desde rescatar a un compañero en una fachada a hacer un cambio de cuerdas por tener la mía cortada y pasarme a la cuerda auxiliar a 52 metros de altura. El rescate a mi compañero fue un momento de tensión muy grande por la responsabilidad que conllevaba. Quedó paralizado por el miedo y no podía responder, estaba en shock y tuve que bajarlo atado a mí y liberarle de sus cuerdas. Fue una experiencia un poco traumática.
¿Qué preparación, aparte de la física, se precisa para hacer este trabajo?
En este trabajo se requiere estar en buena forma física y mental porque te juegas la vida cada metro que andes o desciendas. Hay que estar preparado física y mentalmente. Como te contaba, mi compañero no pudo mentalmente con ello y le llegó el colapso de quedarte en blanco y no saber qué hacer.
¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de tu trabajo?
Lo que más me gusta es que trabajas en sitios donde nadie más ha estado. También las vistas que tienes. Lo que menos, los días de calor. Ya sabes cómo se las gasta Murcia (ríe).
¿Cuál es el trabajo vertical más difícil o más especial que te ha tocado hacer hasta ahora?
Fue en la isla de La Palma, en el Gran Telescopio Canarias, a 2.430 metros de altura sobre el nivel del mar, colgado a 70 metros del telescopio circular más grande del mundo.
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Seguro que te gusta tocar tierra firme, horizontal. ¿El mejor momento es con tu perro?
Sin duda, es el mejor momento. Cuando llegas a casa después de un día en las cuerdas y ver a tu perro que te espera como si hiciera años que no te ve, es lo más bonito. También me gusta pasear por el 'pipican' (ríe).
¿Hablas con las fachadas? ¿Se produce algún tipo de conversación con ellas colgado a 30 o 40 metros del suelo?
Viví una experiencia en Madrid un poco dura. Estábamos trabajando en una fachada cambiando ladrillo y dos de mis compañeros tuvieron la magnífica idea de desviarse por la misma chimenea pasando sus cuerdas por ella. Yo iba directamente al torreón principal y de repente hubo un brusco golpe en la azotea y mucho polvo que se veía desde abajo. Mis compañeros empezaron a caer poco a poco, progresivamente. Se arrancó la chimenea de cinco metros y ellos se deslizaron poco a poco gracias a Dios.
Ese día hablé con la fachada, pidiendo y agarrándome a ella como si fuera lo último que vería. Uff, qué mala experiencia.
¿Qué es lo primero que deseas hacer cuando ha terminado la jornada laboral?
Llegar a casa, ver a mi chico (su perro) y abrazarme a él.
¿Ves películas de Spiderman?
Jaja, claro, cómo no las voy a ver, somos primos hermanos.
¿De qué edificio te gustaría colgarte?
Del Empire State Building, ¡desde siempre! Sería tremendo estar a 380 metros de altura en un icono mundial de la arquitectura. Me encantaría.
Y aparte de tus trabajos de Spiderman, ¿qué otras aficiones tienes?
Me gusta mucho el pádel y también un buen rocódromo para escalar.
Si pudieras volver atrás, ¿harías este trabajo si tuvieras opción?
Lo haría sin dudarlo. Aunque hubiera estudiado más para ser bombero, me encanta la adrenalina. Me encantan las cuerdas. ¡La altura es mi pasión!

