Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

San Pascual Bailón

Paco López Mengual Viernes, 06 de Agosto de 2021 Tiempo de lectura:

 

       Era yo un niño cuando, en una noche de verano, escuché hablar por vez primera de San Pascual Bailón, sin duda el santo más siniestro de los que se venera en las iglesias. En aquellas veladas nocturnas de mi infancia hacía tanto calor que, para combatirlo, los vecinos sacábamos sillas a las puertas de las casas en busca de un poco de fresco. Una costumbre muy murciana. Allí se narraban historias y leyendas fabulosas que lograban entusiasmarnos a los más pequeños. Tal vez por el halo de misterio que rodeaba a San Pascual o porque sus hazañas se acercaban a los relatos de miedo que tanto me gustaba escuchar de niño, la historia de este personaje era una de mis narraciones preferidas. Se trataba de uno de esos relatos que horas después de escucharlo, ya en la oscura soledad de tu cuarto, volvía a resonar en tu memoria; un tétrico recuerdo que lograba que te cubrieras la cabeza con la sábana para impedir ver sombras o escuchar extraños golpes.

 

     Y es que San Pascual Bailón es una figura muy relacionada con la muerte. Este santo propone un peculiar trato a sus seguidores: si una persona se compromete a rezarle un Padrenuestro cada noche, el santo le promete avisarle de su propio fallecimiento o del de un ser querido con tres días de antelación. Su aviso es inconfundible: el devoto escuchará tres golpes secos en la puerta de su casa o en la ventana de su cuarto. Toc, toc, toc.

 

     Cuando una persona que ha cumplido con los rezos escucha esos tres golpes, que suenan como si fuesen propinados con los nudillos de la mano en una madera, sabe que la muerte no tardará en llegar.

 

     Son múltiples los testimonios que he escuchado a lo largo de mi vida de avisos dados por San Pascual Bailón a sus incondicionales. Contaban que, durante la Guerra Civil, cuando el motorista del gobierno civil llegaba a una casa para comunicar que el hijo había muerto en el frente de batalla ya encontraba a la familia con las ropas teñidas de negro y rezando por el alma del difunto. Sin necesidad de telegramas ni informes oficiales, los tres golpes del santo les había adelantado el fallecimiento del joven. O el caso de una familia de siete hijos que escucharon los tres golpes mientras cenaban. La madre se echó a llorar ante el anuncio de San Pascual, mientras todos se burlaban del vaticinio. Tres días después, una de las chicas amaneció muerta: un infarto fulminante durante la noche. O el de una mujer que escuchó el siniestro aviso en el interior del armario de su alcoba y comenzó su marcha atrás.

 

     Pero hay que añadir que, también en aquellos años, había mucho gamberro al que gustaba gastar bromas pesadas. Tras una noche de vinos y jarana, entre risas contenidas, un grupo de jóvenes se desplazaba hasta la calle donde sabían vivía un devoto de San Pascual. Amparados por la noche, golpeaban con firmeza tres veces su puerta y huían para no ser descubiertos. Al escuchar los siniestros golpes, el hombre se despertaba y, asustado, exclamaba: ¡Dios mío, ha sido San Pascual Bailón! Resignado, lamentaba que a pesar del buen estado de salud del que gozaba, de su buen aspecto, en los próximos días moriría. A partir de ese momento, todo el protocolo que rodea a una muerte inminente se ponía en marcha. La familia teñía de negro sus ropas, se elegía ataúd, se encargaban misas y el futuro difunto se sentaba en una mecedora a esperar que llegara el momento, rodeado de familiares y vecinos que lloriqueaban y rezaban el rosario a su alrededor.

 

     Sólo cuando pasaban varios días y el hombre no sentía síntomas de empeoramiento, ni señales que indicaran que se encontraba a las puertas de la muerte, empezaba a sospechar que se había tratado de una macabra broma. Al parecer, este tipo de burlas se gastaban a menudo, y existe constancia de denuncias declarando que alguien ha usurpado la identidad del santo para dar un susto, burlándose de sus creencias religiosas, y solicitando la detención de los autores y un ejemplar escarmiento.  

 

     Así que quien quiera saber cuándo le va a llegar la muerte lo tiene fácil y, además, es barato: un Padrenuestro cada noche a San Pascual y a esperar los tres golpes.    

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.