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ENTRE TÚ Y YO

Aire entre cristales

Ramón González Viernes, 03 de Septiembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

“Sólido que presenta un modo de desviación no difusa y bien definida”, así es como se describe el cristal en física y química.

 

A través de esta materia el ser humano observó siempre la realidad y su comportamiento, una sabiduría eterna en su transparencia donde precisamente surge la necesidad de imponer la forma.

 

Ya lo sabía Sebastián Pérez Delgado, maestro vidriero y abuelo del Poeta y editor José Alcaraz Pérez. Dos generaciones unidas por el propósito y la palabra cristalizadas en el tiempo.

 

José Alcaraz (Cartagena, 1983), poeta y codirector, junto a María del Pilar García, de la editorial Balduque, es autor de diversos poemarios y prestigiosos premios: “El mar en las cenizas” (Accésit del Premio Adonáis), “Edición anotada de la tristeza” (Premio de Poesía Joven RNE) o “Vino para los náufragos” (XI Premio de Poesía Antonio Gala), este último trabajo dedicado a la memoria de su abuelo.

 

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                                           *Fotografía de Antonio Gómez Ribelles

 

Este escritor contemporáneo interviene y se deja sentir con aquello que en su obra licúa a temperatura ambiente: el tiempo. Alcaraz se deja sentir como un reloj; en realidad no tiene nada que ver con cualquier método que disipa energía, sencillamente lo hace de forma independiente, cíclico y constante.

 

En mi reciente encuentro, el autor me comenta sobre el condicionamiento de lo temporal en su trabajo:

 

El tiempo, entre otros conceptos, también es muy importante en mi modo de creación. Normalmente no fuerzo los poemas, dejo que vaya pasando y cada vez lo tengo más claro, ya que es un factor que creo que al final influye. Lo que impulsa a mis palabras es precisamente el deseo de que ese impulso repose.

 

Me atrae lo breve, lo dice así, conciso y certero. El autor es meditativo y habla como si cerrara los ojos. Puedo viajar con una velocidad tremenda en ese paso de los años porque parece que fue ahora. Un sencillo instante, un olor.

 

En su trabajo amable persiste un entusiasmo y un cierto optimismo cuidado, haciendo consciente la presencia de lo frágil y de lo perecedero que es el momento.

 

Siempre fantaseo con tener una imprenta pequeña, o un taller. Cuantas veces he pensado en el taller que tenía mi abuelo, tallador de vidrio. Recuerdo con la pasión que transmitía su oficio y lo que si te puedo hablar es la comparación que siempre he visto del cristal con la vida, por esa fragilidad.

 

Tal vez en sus palabras, en su poesía, brota ese aire limpio y cristalino que necesita la sociedad “contempo-errónea”, tan llena de ruido entre la pasajera existencia. Con su obra, nos está legando aire que pasa entre nubes y árboles y que iluminan las entrañas, estas dos últimas frases extraídas de su poemario El mar en las cenizas.

 

Inicialmente el nombre de "kryos" en griego, que significa ‘frío’, alude a la formación del hielo a partir del agua. Es quizá esa agua del mar helado al que se refiere Alcaraz, donde reposan las cenizas de otro tiempo, de otras realidades que ya se evaporaron.

 

Tiene cada vez más claro que deja que su Kryos se cristalice de manera natural como lo hacen aquellos autores de los que le gusta rodearse: Li Po, Alberto Caeiro, Antonio Porchia o Rafael Cadena, entre otros.

 

Me acuerdo, que desde pequeño me ha impresionado el paso del tiempo. Eso ha seguido en mí y desde la conmoción que me genera está presente en mi obra.

 

“Quiero un reloj para no perder el tiempo”. Así lo dijo a la edad de cuatro años y así lo anotó al instante su madre entre las hojas de un libro de Vargas Llosa que aún conserva.

 

Así como el río arrastra una hoja, es curioso cómo también se provocan ciertos encuentros insospechados. Y no es casual que este año haya coincidido con este autor en el ámbito docente. Una grata sorpresa saber que años atrás compartimos sendos premios en 2007. Me refiero al Premio Murcia Joven, convocado por el Instituto de la Juventud de la Región de Murcia; Alcaraz en el apartado de poesía y yo en el de Artes Visuales. Seguramente estuvimos juntos en esa destacada foto. Lo que nunca supimos es que volveríamos a ciertas simetrías cristalinas, hasta generar un leve encuentro como el trazo de dos hormigas. 

 

En sus notas breves y directas, José Alcaraz ha elegido una sociedad que persigue tener todo o lo que nunca hubo. Justo ahora dejo el instante de una nube que cambia de forma, la cualidad que tiene la memoria de transformar las palabras para dejarlas grabadas en el tiempo, eso que tan bien sabía hacer Sebastián sobre la corporeidad cristalina.

 

En realidad, sólo cuando escribo mis pensamientos se evaporan.

 

(El mar en las cenizas, José Alcaraz, 2019)

 

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