Este licenciado en Derecho fundó con 25 años una asesoría legal en Alhama de Murcia. Con 38, Diego Conesa fue elegido concejal en el ayuntamiento de Alhama y con 42 se hizo con el sillón de la alcaldía. Dos años más tarde, en 2017 ganó las primarias del PSRM siendo elegido secretario general.
Al año siguiente ocupó el despacho de Delegado del Gobierno en la avenida Teniente Flomesta, aunque solo estuvo un año, pues en mayo de 2019 se presentó como cabeza de lista del PSOE en la autonómicas de Murcia. Ganó estas elecciones con 17 diputados, pero nunca pudo gobernar tras el acuerdo PP-Ciudadanos, lo que le permitió a Fernando López Miras mantenerse en la presidencia del Gobierno regional.
Apadrinado por Pedro Sánchez, Conesa (Fuente Álamo, 1973) ganó las primarias del partido a María González Veracruz, hija del anterior secretario general –Rafael González Tovar- y a Francisco Lucas. Lo hizo tras dos reñidas vueltas con el 51% de los votos.
Aquella mínima victoria provocó cierto distanciamiento de una parte del partido. Sin embargo, tras 24 años de mandatos continuados del PP y una posibilidad de victoria evitó que el distanciamiento de algunos militantes se hiciera más patente.
La ola socialista se extendía por España comenzando por La Moncloa, por lo que era el momento de ‘prietas las filas’ para acabar con los populares de Ramón Luis Valcárcel, Alberto Garre, Pedro Antonio Sánchez y López Miras. Conesa y los socialistas ganaron, pero sin embargo no gobernaron, lo que situó a Conesa en el duro papel de oposición.
De perfil bajo y tono gris, el secretario general del PSRM nunca ha gozado del carisma de líder, lo que su marcha a partir de diciembre no provocará muchas lágrimas, máxime cuando tras la victoria de 2019 los sondeos de opinión no auguran más que una pérdida de votos y de escaños.
En este tiempo, en cambio, y mientras la gestión de los populares tampoco ha sido de Champions, a Conesa se le acumulan ciertos deslices y otras arriesgadas propuestas con malos resultados.
Deben recordarse las grabaciones en las que el líder socialista arengaba a los suyos invitándoles a “estirar al máximo el chicle de la corrupción del PP” –aunque no hubiera argumentos de peso-.
En su debe también están presentes la expulsión del PSOE de la hoy vicealcaldesa de Cartagena, Ana Belén Castejón; de la lideresa de los socialistas en Molina, Esther Clavero; y del exdiputado Emilio Ivars.
Y también pasará a la reciente historia política de la Región cuando pactó una moción de censura con Ciudadanos que fracasó de manera estrepitosa.
Ya se fraguara en Madrid o en Murcia, la moción se acordó sin que la formación naranja tuviera la certeza de que todos sus diputados fueran a votarla, como finalmente no ocurrió por la negativa de tres diputados y la abstención de un cuarto. Aquello no solo supuso el principio del fin de Ciudadanos liderado por Ana Martínez Vidal, sino el principio del fin de un Diego Conesa que con más voluntad que habilidad y fortuna veía por segunda vez que se alejaba de San Esteban.
Según lo conocido después, Conesa solo hubiese sido vicepresidente ante la desmedida ambición de Ana Martínez Vidal. Pero de una manera u otra, Conesa no llegó a tocar poder aunque hubiese sido de ‘número dos’.
Para justificar su derrota en la moción de censura, Diego Conesa llegó a responsabilizar del fracaso a Félix Bolaños, entonces secretario general de la Presidencia del Gobierno en La Moncloa, y hoy ministro de la Presidencia. Y también a José Luis Ábalos, el entonces ministro de Transportes y poderoso secretario general del PSOE. Este sí caído del Gobierno tras la primera crisis del Ejecutivo provocada por Pedro Sánchez.
Pero hay más: la moción en Murcia, que era la prueba piloto para otras alianzas en Madrid y en Castilla y León, fue el detonante para que Isabel Díaz Ayuso disolverá la Asamblea de la Comunidad de Madrid y anticipara elecciones. Las ganó por una mayoría aplastante y el PSOE madrileño sufrió una de sus derrotas más significativas con apenas el 17% de los votos, por detrás de una joven formación como Más Madrid.
Con estos mimbres, el fin de Conesa al frente del PSRM parecía cantado y este lunes se consumaba. En diciembre abandonará la sede de la calle Princesa y quién sabe si también la Asamblea Regional. Todo dependerá de lo que decida un juzgado de Totana que investiga a Conesa por una presunta prevaricación administrativa de cuando era alcalde.
Hoy la pregunta es si Conesa sabe que va a sentarse en el banquillo y por eso ha anunciado que no se presentará a la reelección. Se conocerá a su debido tiempo.


