
El presidente ruso Vladimir Putin ha prorrogado un año más el embargo que comenzó en 2014 sobre los productos alimenticios occidentales como represalia por las sanciones decretadas por Estados Unidos y la Unión Europea contra Rusia por su forma de actuar en la crisis ucraniana.
Así, el decreto firmado por Putin prorroga hasta el 31 de diciembre de 2022 la prohibición de importar a Rusia productos alimenticios procedentes principalmente de la Unión Europea.
El embargo se aplica a todos los países de la Unión Europea y EE UU, además de Noruega, Australia y Canadá.
Los consumidores rusos se quejan de los aumentos de precio en los productos alimentarios, a la vez que surge un mercado negro de productos como el queso francés. Los analistas dicen que la prohibición de las importaciones está contribuyendo a la formación de monopolios y provocando un aumento en los precios de los productos rusos.
Los siete años de veto han dejado en prácticamente en cero las ventas de frutas y hortalizas de la Región a Rusia, cuando antes de 2014 se acercaban a las 20.000 toneladas.
Este veto obligó a los exportadores murcianos a buscar nuevos mercados, especialmente en los países asiáticos.



