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Opinión |
Lunes, 11 de Octubre de 2021

Solo por nacer niña tienes menos oportunidades

 

Nacer niña, en pleno s.XXI, sigue siendo una desventaja frente a los niños.

 

Las niñas son las principales víctimas de diferentes tipos de violencia. 

 

            El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 66/170 para declarar el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña. Desde 2012, se conmemora cada año.

 

           Por desgracia el hecho de nacer niña o niño determina las oportunidades de una persona para tener acceso a salud, educación y protección. Tener clara esta idea es clave para abordar la defensa de los derechos de la infancia. El Día Internacional de la Niña se conmemora anualmente para crear conciencia sobre la situación de las niñas en el mundo, reconocer sus derechos y los desafíos únicos a los que se enfrentan, especialmente en los países en desarrollo, así como promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos.

 

           Los que defendemos activamente y trabajamos por visibilizar la igualdad de oportunidades, nos quedamos horrorizados cuando conocemos datos como los que UNICEF hace públicos respecto a la diferencia entre nacer niña o niño. Las mujeres y las niñas siguen sufriendo en todo el mundo desventajas en muchas esferas, como la salud, la educación, la participación política y las oportunidades económicas, y siguen enfrentándose día a día a graves amenazas.

 

        Algunos ejemplos de la violencia a la que son sometidas las niñas actualmente son:

 

Mutilación genital: más de 200 millones de niñas y mujeres en el mundo han sufrido la mutilación genital, una terrible práctica que atenta directamente contra los derechos de las niñas y las mujeres. Estas cifras son estremecedoras y más de 4 millones están en riesgo de padecerla cada año.

 

Matrimonio forzoso: alrededor de 650 millones de mujeres han contraído matrimonio antes de cumplir los 18 años: 1 de cada 5.

 

Agresiones sexuales: 13 millones de chicas de entre 15 y 19 años han sufrido relaciones sexuales forzadas en el mundo.

 

Tareas domésticas: la mitad de las niñas de entre 10 y 14 años dedican el doble de tiempo a las tareas domésticas que los chicos de su misma edad y tan solo 2 de cada 5 niñas completa la educación secundaria.

 

Y la llamada violencia menstrual: 500 millones de mujeres no tienen instalaciones adecuadas para gestionar su higiene menstrual.

 

           Si a todo esto le sumamos el impacto que la pandemia de la COVID-19 está teniendo entre las personas menos favorecidas, tenemos como resultado una situación que está afectando de manera desproporcionada a las niñas, adolescentes y mujeres.

 

           Las niñas y adolescentes de hoy son las mujeres del futuro, es algo evidente, pero que a menudo olvidamos, de los derechos y el bienestar de esas niñas, dependen también los derechos y el bienestar de las mujeres. La inversión en la infancia desde una perspectiva de género se vuelve imprescindible para conseguir resultados positivos para el futuro. Mientras sigan existiendo estas diferencias tan marcadas entre niños y niñas, mientras siga siendo claramente una desventaja nacer niña, seguirá siendo también una desventaja ser mujer. 

 

           Alcanzar la igualdad de género es una cuestión de derechos humanos y una condición para un desarrollo sostenible, y la implementación de estrategias que permitan que niñas y niños crezcan en un entorno más igualitario y con mayores oportunidades para su desarrollo se convierte en algo imprescindible. Las políticas de género cuyo objetivo sea conseguir la igualdad desde la infancia y el empoderamiento de las niñas deben ser la base de la educación para construir un futuro mejor, y ahí los países con mayores índices de pobreza y por tanto de desigualdad, tienen un verdadero reto que afrontar.

 

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