
Imprudencias al volante en las noches de fiesta, consumo de alcohol y drogas, exceso de velocidad… La imagen que desde hace décadas se ha venido dando de los conductores más jóvenes ya forma parte del imaginario colectivo de la sociedad española. Sin embargo, pese a lo arraigado del estereotipo, los datos comienzan a desmentir esta creencia, revelando conclusiones diferentes, ya que, según las estadísticas de la DGT, los conductores de 18 a 29 años son el grupo que mejor ha evolucionado en materia de seguridad vial en la última década.
De hecho, pese a que todos los grupos de edad señalan a los jóvenes como el colectivo más imprudente e inexperto a la hora de ponerse al volante (66% en la Región de Murcia) y a que, proporcionalmente, tienen más accidentes que el resto de grupos de edad (+37% en los últimos 10 años), los conductores de 18 a 29 años han experimentado un cambio radical debido, fundamentalmente, a su mayor respeto a las normas y a la modificación de sus hábitos de movilidad. En este sentido, su tasa de mortalidad ha registrado un descenso del 41% en la última década, lo que les consolida como el grupo de automovilistas con menos conductores fallecidos respecto sus propios accidentados (0,5%). En la Región de Murcia, el descenso también ha sido notable, alcanzado el 25% en los últimos 10 años.
Este cambio se acentúa aún más si se comparan los datos con los de anteriores generaciones. En 1989 los accidentes de tráfico causaban el 31% del total de los fallecimientos entre los jóvenes, mientras que 30 años después (2019) este porcentaje apenas llegaba al 17,7%, lo que supondría haber salvado alrededor de 35.000 vidas. La evolución de la lesividad también arroja buenos datos para los conductores de 18 a 29 años, ya que el resto de grupos de edad tienen una lesividad grave un 10,6% superior a la de los automovilistas más jóvenes.
Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio 'El gran cambio. Jóvenes conductores: anatomía de una nueva generación al volante', realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Centro Zaragoza y que analiza la accidentalidad vial de los conductores españoles de 18 a 29 años entre los años 2010 y 2019.



