
Hace poco leí un artículo que hablaba de los 7 errores que hay que evitar a la hora de gestionar el talento.
Alguna vez he publicado mi opinión sobre la gestión del talento y cómo las empresas debemos prepararnos para la crisis asociada a él, que se nos viene encima. Creo firmemente en la “fecha de caducidad” del talento, en que los buenos vendrán, se desarrollarán y terminarán marchándose a otras compañías para seguir su evolución.
Nuestro trabajo, no solo el de los departamentos de personas, sino el de todos aquellos con “mando en plaza” es conseguir que, el tiempo que estén a nuestro lado, sean lo más productivos posibles. Además, preparar a la organización para esa salida y evitar terremotos organizativos innecesarios.
Sé que es un pensamiento distinto, pero no es la primera vez que escucho a un directivo decir que no contratará a una persona porque ¿y si se va luego? Pues sí, se irá, o a lo mejor no, pero nuestro foco debe estar en crear el ecosistema idóneo para que camine a nuestro lado el mayor tiempo posible.
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Evitar estos 7 errores nos servirá para conservar más tiempo a estas personas:
- Secretismo. La información ya no es poder, es una herramienta que, compartida con nuestros equipos, consigue que estos estén más implicados, más motivados, más alineados con nuestra estrategia. No hacerlo crea confusión, rumores, falta de confianza.
- “Pasa” de tus empleados. Escuchar activamente te permite ver la perspectiva interna de tu colaborador. Escucha para valorarlos, para comprometerlos.
- Mide solo los resultados. Los resultados son la consecuencia del compromiso, del esfuerzo y de la motivación. El talento siente que la creatividad y la eficiencia es la clave para conseguirlos. El número de horas trabajadas no es un indicador adecuado para medir el desempeño.
- No inviertas en formación. Existe el miedo a invertir en formación y que, más tarde, el trabajador se marche de la empresa. Es más caro no formarlo y que se quede. Hay que formar al talento mirando al futuro y no al presente.
- Pon a la persona en el sitio equivocado. “No hay empleado desmotivado, sino mal ubicado'', comenta un importante directivo murciano. Las habilidades no utilizadas pueden hacer a los empleados sentirse infravalorados.
- Malgasta los recursos. Si no le das a tu equipo los recursos que necesitan para tener éxito, estás cavando tu propia tumba.
- Agárrate a la tradición. ¿Te suena la frase “esto siempre se ha hecho así”? Cambia, innova, equivócate (eso sí, barato y rápido) y vuelve a cambiar. El cambio no te asegura el éxito, pero no hay éxito sin cambio.
El talento no busca cosas imposibles, solo organizaciones que les ayuden a crecer, que les den la confianza que necesitan, que tengan un entorno adecuado y que entiendan que un día partirán… esperemos que sea lo más tarde posible.

