Son de aquí, de verdad?
Asistiendo al conjunto de medidas que con estudiada cadencia e impecable desorden va anunciando el Gobierno central, este ejecutivo catalizador de las autodenominadas fuerzas progresistas, el observador puede pasar por diversos estadios que probablemente sólo le conduzcan a una pregunta.
Algunas medidas, como el nombramiento de una Embajadora en Misión Especial para la Política Exterior Feminista (BOE del 20 de octubre), tal vez le provoquen conjuntamente la sensación de tomadura de pelo, ignorancia de lo que puede suponer el desempeño de tal función en el Servicio Exterior, y probablemente también el de cómo ha tenido valor para inventarse una cosa así el designador, y cómo ha tenido el cuerpo ese día la designada para asumir dicha Misión, suponiendo que haya entendido de lo que se trata. O no.
Pero bueno, esto son cosas de los madriles y de sobra de cuartos, concluirá. Y a otra cosa.
Transcurridos unos días, y olvidada la sugerencia de planchar a las cuatro de la madrugada como respuesta al feroz embate de las eléctricas, nuestro observador se desayuna, nunca mejor dicho, con el anuncio por parte del semi ministerio de Consumo de supresión de la publicidad relativa a dulces, bollería, y bebidas refrescantes en franja infantil ( menores de 16 años). Otro día verá los derechos de esos menores de 16 años aquí, en España, pero por encima recuerda que podrán hormonarse, fumar porros y abortar, pero no ver un anuncio de un polo de limón. O de kit-kat. Y no digo ya si irrumpe abruptamente un anuncio de bollycao.
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Nuestro observador, de manera espontánea se dice a sí mismo que bueno, que toda la vida se han tomado dulces, chocolates y coca colas. Y que con un consumo razonable, la cuestión no tiene por qué ser perjudicial. Y que si es por evitar la obesidad, ya se lo podían aplicar algunos del Gobierno. Y entonces se acuerda de la campaña del cuasi ministerio de Consumo en contra del consumo de carne o las medidas contra la caza.
Y reflexiona: quién es el gobierno para decirme que coma más carne o coma menos. Quien es el gobierno para decirle a los críos que no se coman un donut, o una torta de boniato, una hamburguesa o lo que le de la real gana?. Serán los padres los que deban controlar que el zagal no se hinche, que haga deporte, que complete luego esos placeres dulces con una buena alimentación. Lo de toda la vida. Lo de toda una vida anterior…
En este contexto de reflexiones y sensaciones desconcertantes, llega un momento de placidez y decide sacar a pasear a su perro. Lo trata como a un marqués. Realmente, evoca , el can vive mejor que él, lo que es absolutamente cierto. En un momento mira el móvil y lee una noticia imprecisa sobre la nueva ley de animales de compañía. Que si el maltrato ( a él le suena a chino, la gente normal y decente trata bien a sus mascotas, y además para eso están ya las leyes penales) y…también lo de los cursos de adiestramiento y otras medidas complementarias, que de complementarias y gratuitas no tienen nada.
¡Uff! no dejan un espacio sin entrar, pero no entran en aquellos que nos importan de verdad. Otro observador normal le cuenta que en Asturias van a hacer cooficial el bable y ya tirando de hemeroteca, con curiosidad sobre qué iniciativas se le habrán pasado por alto, lee una noticia sobre la asistencia no hace mucho de la Alcaldesa de Barcelona a una Cumbre para erradicar el antigitanismo en….Marrakech, con firma del correspondiente Pacto. Esta gente, no sé, se dice para sus adentros.
El observador, a la par que se inicia en su condición de persona informada, atiende otros frentes: paga el día 5 el segundo plazo del IRPF; le ha subido la luz un follón por ciento; lo clavaron con las plusvalías municipales y ya no puede recuperarlas; si para la pequeña empresa que tiene no le dan facilidades en la contratación laboral, mal asunto; y cada vez le cuesta más la gasolina, o el gasoil. Ah, y tiene pendiente una complementaria de Hacienda por una desgravación supuestamente incorrecta de una obra de 500 euros en el único piso que tiene en alquiler. Suficiente, de momento.
Se para, mira al perro y le dice: éstos, por ejemplo los que fueron a Marrakech, o los de los anuncios de los polos de limón
¿Son de aquí, de verdad?





















