
Continuando con las tendencias e innovaciones tecnológicas que se presentarán en 2022 y tal vez un poco más, hoy decidí hablar de la NUBE, una tecnología con un término muy común, que trata de un software, en la cual todos los servicios prestados al ordenador se hacen directamente desde una conexión a Internet, por lo tanto, ya no se tendrá que instalar una enorme cantidad de archivos en él, ya que el programa que se desea utilizar, se ejecutará directamente desde el servidor del proveedor de software, aligerando nuestros discos duros.
Su funcionamiento es sencillo, sólo debemos instalar una pequeña aplicación en nuestro PC, un cliente del software que deseamos utilizar. Cada vez que ejecutemos este cliente, se conectará mediante la conexión a Internet con el servidor que contiene el software que estamos utilizando, convirtiéndose en una especie de programa cliente-servidor, donde enviaremos información al servidor o server, para que este ejecute nuestra tarea. Estos servidores están diseñados para almacenar y administrar datos, ejecutar aplicaciones o entregar contenido o servicios, como streaming de vídeos, correo web, software de ofimática o medios sociales.
Esto representa una enorme ventaja para el usuario final, ya que gana espacio en sus discos y movilidad. El único inconveniente es que todo el trabajo se realizará en un ordenador central, que además lo dejará registrado en archivos nuestros y de presentar problemas, no tendremos la oportunidad de trabajar hasta que dicho inconveniente sea resuelto.
Existen básicamente tres tipos de aplicaciones de nube:
1. Nubes públicas, de uso global.
2. Nubes privadas, las cuales son orientadas a soluciones corporativas.
3. Nubes híbridas, las cuales son una mezcla de las nubes anteriores.
Actualmente, los softwares que trabajan con tecnología de nube se hacen cada vez más populares. Entre los principales programas de este tipo, tenemos las aplicaciones ofimáticas online y programas de almacenamiento de archivos, como Flickr.
La tendencia a usar esta tecnología va en aumento y es posible que en el futuro los desarrolladores de software creen sólo este tipo de programas.
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Los inicios del término en inglés, Cloud Computing, surgieron por primera vez en 1997 durante una conferencia académica impartida por Ramnath Chellappa, aunque el concepto lo usó John Mccarthy, quien es pionero en Tecnología de Inteligencia Artificial y creador del lenguaje de programación LISP.
El concepto de la computación en la nube empezó en proveedores de servicio de Internet a gran escala, como Google, Amazon AWS y otros que construyeron su propia infraestructura. De entre todos ellos emergió una arquitectura de recursos distribuidos horizontalmente, introducidos como servicios virtuales de TI.
Son varias las ventajas que nos ofrece LA NUBE: No se requieren múltiples licencias, no requiere de dispositivos de almacenamiento secundarios de gran tamaño (discos duros), no requiere poseer servidores, se ofrece gran variedad de aplicaciones y servicios, acceso inmediato a los servicios sin necesidad de adquirir hardware o software, la oficina puede estar en cualquier PC del mundo con acceso a Internet.
Una de las principales desventajas y quizás la más notoria, es que muchos de estos servicios pueden ser utilizados para distribuir programas maliciosos ocultos en código intrusivo; es decir, pueden poner en riesgo nuestra seguridad. Es por esta razón, que debemos conocer bien el servicio online al que estamos accediendo para evitar violaciones a nuestra privacidad y seguridad en Internet.
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Solo funciona conectado a internet. Otra desventaja importante derivada de la pérdida de servicio es que, en algunos casos, puede perderse información importante que se tenga almacenada en estos servidores. Para contrarrestar esta eventual situación, es importante tener en cuenta realizar copias de seguridad periódicas a nuestros documentos y archivos guardados en Internet.
Para el 2022, la nube estará más arraigada y con más novedades que generan oportunidades y mejoras. Internet de las cosas estará más presente que nunca, desde objetos domésticos comunes, como los focos de luz, dispositivos médicos; a su vez artículos personales y sistemas de ciudades inteligentes. Sin embargo, la posibilidad de aumentar las capacidades y el trabajo en la nube es aún ilimitada, aunque sabemos que esto cambiará.
“Vivimos en la era en que todo se ha vuelto inteligente”.

