
La reforma y actualización de los distintivos ambientales para vehículos se encuentra en punto muerto. Al respecto, Greenpeace ha denunciado la complicidad de la Dirección General de Tráfico (DGT) con el sector del automóvil para llevar a cabo este bloqueo, "ignorando tanto la propuesta presentada el pasado mes de abril por ECODES, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Transport & Environment (T&E), como todas sus solicitudes de reunión con la institución", han apuntado las asociaciones ecologistas.
Para estas organizaciones, su paralización y la falta de diálogo y transparencia está poniendo en riesgo la descarbonización y el proceso de transformación y transición del sector del transporte y la movilidad, cuyos principales impactos son la mejora de la calidad del aire en las ciudades y la protección de la salud de la ciudadanía.
El actual sistema de distintivos ambientales para vehículos ha sido muy criticado por clasificar como “ecológicos” a vehículos que, en condiciones reales de conducción, resultan más contaminantes de lo que dicen ser, así como por establecer una clasificación incoherente en determinados aspectos. Por ello, desde que el 15 de junio de 2020 el Gobierno incluyera su actualización dentro del “Plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción. Hacia una movilidad sostenible y conectada” y fijara a la DGT como responsable, estas organizaciones ecologistas han intentado contribuir al proceso mediante la presentación de su propuesta, difusión pública y otras acciones.
Las organizaciones muestran su desconcierto
Cristian Quílez, responsable de proyectos de ECODES, ha explicado que “nuestra propuesta mejora y actualiza los criterios del etiquetado, revierte las deficiencias del sistema actual y sus incoherencias. Sabemos que goza de aceptación a nivel ministerial, pero la influencia del lobby automovilístico está poniendo en riesgo su aprobación. Hay que tener en cuenta que estos distintivos son la herramienta principal para que medidas como las Zonas de Bajas Emisiones sean efectivas".
En este sentido, Carmen Duce, co-coordinadora de transporte de Ecologistas en Acción, ha detallado que la propuesta “se centra principalmente en incluir las emisiones reales de CO2, reservar la etiqueta CERO a los vehículos sin emisiones y eliminar la confusa etiqueta ECO, que actualmente beneficia al gas y a los SUV híbridos, sustituyéndola por una D coherente".
Del mismo modo, Raquel Paule, directora general de Fundación Renovables, ha incidido en que “en una emergencia climática como la actual, es un sin sentido que instituciones como la DGT den la espalda a la hora de consensuar e incluso pongan piedras en el camino hacia la descarbonización del transporte urbano. movilidad urbana con este nuevo etiquetado“.
Por su parte, Adrián Fernández, coordinador de la campaña de movilidad de Greenpeace, ha remarcado que “queremos que la DGT dé un mensaje rotundo sobre la nueva movilidad urbana. España quiere ser climáticamente neutra en 2050 y es innegable el papel de la descarbonización del transporte y la movilidad. Las ciudades son clave para cumplir este objetivo, fomentando la movilidad limpia y activa, el transporte público, la reducción del vehículo privado, etc".
Finalmente, Carlos Bravo, experto en políticas de Transport & Environment España, ha considerado que “es absurdo que la DGT, que no es un órgano ambiental, esté suplantando al Ministerio para la Transición Ecológica en la labor de rediseñar el sistema de clasificación ambiental de los vehículos".





