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ENTRE TÚ Y YO

Fantasmas

Ángeles Hernández-Gil Jueves, 18 de Noviembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

            La palabra fantasma viene del griego, significa “aparición”. En el folklore de muchas culturas, son supuestos espíritus o almas errantes de seres muertos, que se manifiestan de forma perceptible, principalmente en lugares que frecuentaban en vida. Como fuente de curiosidad es un tema que siempre ha suscitado mucha leyenda urbana, atracción turística, negocio, publicidad.

 

Fomentar el miedo y la ansiedad en ambientes apropiados, morbosos, oscuros, es una forma oportuna y lucrativa, y un terreno de cultivo para todo entretenimiento esotérico y misterioso. Con estos factores la ciencia aborda el tema con seriedad, aunque con algún escepticismo la mayoría de las veces, para que no haya prejuicios ni engaños, solo su relevancia. A los fantasmas se les estudia como una fuente persistente de energía, alguna clase de fuerza conectada con la vida; muy cerca de la teoría del “yo subliminal” de Carl Jung, que afirmó que los fantasmas no tienen inteligencia ni conciencia propia.

 

            La parapsicología asocia a los fantasmas como presencias en muchos casos inducidas por médiums quienes tienen al parecer una cierta percepción extrasensorial: notar, sentir, percibir esas sensaciones de los espíritus, con señales, pero sin pensamientos complejos. Estas personas tienen un talento telepático que manipulan inconscientemente información de los cerebros de los sujetos que se someten a su consulta. Dicen que nacen con este don innato que se manifiesta desde la infancia. Han ayudado a descubrir crímenes rebuscados y difíciles. El médium solo se ve afectado por la presencia de signos con los que se comunica.

           

La literatura y el cine han sido prolíficos en historias basadas en situaciones fantasmales. Escritores como la chilena Isabel Allende, en su novela La casa de los espíritus, nos muestra el poder de su protagonista. Un realismo mágico donde se dan todo tipo de situaciones paranormales. En la película, protagonizada magistralmente por Meryl Streep, Jeremy Irons, Glen Close y Antonio Banderas, Clara, la protagonista, desarrolla unas dotes clarividentes, capaz de pensar y de hacer predicciones, descubrir el futuro. Enamorada de Esteban Trueba, desde que lo vio pequeña, está segura de que se casará con él.

 

            Ghost, una maravillosa historia de amor entre Sam y Molli (Patrick Swayze y Demi Moore). Cuando Sam muere se convierte en un fantasma que deambula por las calles, su espíritu permanece en la tierra y con la ayuda de una médium (Whoopi Goldberg) descubre quién ha sido su asesino y avisa a su mujer de que está en peligro. Otras comedias sobre este tema se han hecho con un tono desenfado, casi de ciencia ficción, como Los cazafantasmas con Bill Murray y Sugourney Weaver.

 

            En el universo humano no es raro encontrar fantasmas que rondan los momentos más oscuros de la vida. Sombras en las que aparece el desasosiego; situaciones incómodas sujetas a nuestras incertidumbres desconocidas, que nos llegan del exterior. No las miramos porque nos ciegan con argumentos extraños, cerramos los ojos como niños asustados para no desentrañar lo que de verdad nos producen esos fantasmas creados por nosotros mismos.

 

            Mi fantasma de esta semana ha sido una coincidencia que, sin producir escalofrío, sí me ha dado que pensar. Justo cuando decido escribir sobre este tema, metida de lleno en el argumento, en el programa Horizonte, de la Cuatro, con Iker Jiménez al frente, aborda las visiones de fantasmas de verdad, que aparecen en algún momento físicamente. Estudiosos del tema acuden a lugares misteriosos donde se han presenciado más de una vez estos espectros que llenan de temor a cualquiera. No llevan la sábana blanca y se mueven de un lado a otro, ágiles. Aparecen como bultos con aspecto humano tapados de negro y aparentemente sin piernas, flotando a ras del suelo. Sentí de golpe un gran terror. Con las luces apagadas no quería mirar las ventanas subidas, iluminadas solo con la penumbra de la calle y la noche. Imaginaba esas películas que sacuden de lleno nuestra imaginación más horripilante.

           

Pero tenía mi tema ya elegido, diferente tal vez. Serían los imaginarios fantasmas de los que hablamos cuando pasan rarezas sombrías por el interior más profundo. Claro que nos encogen. Son inoportunos, siniestros, feos. Nos muestran lo que detestamos, no queremos ver. Sin aspecto de utilizar poderes maléficos nos inquietan muy profundamente. Aparecen buscando un hueco para darnos caña, advertirnos, preocuparnos por lo que hacemos o no hacemos. Inquietan nuestro bienestar. De verdad o mentira los tenemos cerca. Una pesadez.

 

                          ¡¡Feliz semana sin fantasmas!!

 

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