Elaboración de hormigón con grafeno como aditivo
La empresa murciana Graphenano ha registrado en los últimos meses un incremento de la demanda de aditivos con grafeno para hormigón o mortero a causa de la escasez de materias primas en el mercado. El aditivo permite reducir la cantidad necesaria de cemento o acero, cuyo precio se ha disparado por la crisis global de desabastecimiento, con las mismas prestaciones y calidades.
La reducción de material implica también un ahorro de costes, según ha explicado el director de Graphenano Smart Materials, Juan Ángel Ruiz. “Por cada 50 kilos de cemento se ahorran aproximadamente cerca de cinco euros, es una reducción de unos diez céntimos por kilo”, afirma.
Otra ventaja de este aditivo de grafeno que ha llevado a las empresas a empezar a apostar por él es su capacidad para “prolongar la durabilidad y la vida útil del hormigón”, así como para “mejorar los resultados de penetración de agua bajo presión, la protección contra la carbonatación, la difusión de cloruros o la resistencia a sulfatos”, según Ruiz.
El uso de estos aditivos conlleva también la reducción de las emisiones de CO2. El responsable de la división de Graphenano Smart Materials ha destacado que “si la fabricación de un kilo cemento tipo emite aproximadamente un kilo de CO2, al emplearse los aditivos con grafeno se reduce la cantidad de cemento necesario”, por lo que “si en una obra se ahorraran, por ejemplo 50 kilos/m3 de cemento, se podrían dejar de emitir 50 kilos menos de CO2 por metro cúbico”.









