La reducción del tejido alcanza el 20% anual desde el inicio de la crisis, según un informe de Esade
Desde el inicio de la crisis en 2008, cada año el número de empresas en España se reduce un 20%, y de mantenerse este ritmo más adelante, tendrá graves consecuencias para la economía española, según un estudio de la escuela de negocios Esade difundido este martes.
La principal conclusión que se desprende del informe es que el bajo índice de supervivencia de las empresas de cinco asalariados o menos (incluyendo autónomos), y que representan un 90 % del total, "nos hace especialmente frágiles ante la crisis económica".
El estudio revela "una importante paradoja" en el sistema productivo español, ya que "parece evidente que, a pesar de que nuestra gran ventaja comparativa ante la crisis sea la flexibilidad del sector empresarial basado en minipymes, el hecho de que estemos siendo golpeados más que en otros países vecinos radica en esta misma característica".
Del informe se desprende que esta circunstancia podría explicar por qué la economía española necesita tasas de crecimiento muy elevadas, alrededor del 3%, para poder generar empleo de forma relevante.
A partir de 2008 y durante los últimos cuatro ejercicios, la tasa de supervivencia de las empresas españolas, calculada en base a la proporción del número de permanencias sobre movimientos totales, se sitúa en torno al 80-81%.
El estudio elaborado pone de manifiesto que la permanencia de las empresas no está obligatoriamente relacionada con su tasa de supervivencia, ya que mientras la primera es absoluta, la segunda, al calcularse sobre movimientos totales, está directamente afectada por las altas y, sobre todo, las bajas de empresas.
De esta manera, por ejemplo, en su evolución durante 2011, las empresas sin asalariados, si bien registran un mayor número de permanencias (un 52,8%), su tasa de supervivencia (un 76%) es inferior al del resto de empresas estudiadas.
Algo similar, aunque no de forma tan acusada, ocurre con la supervivencia por sectores, donde mientras los índices de permanencia mantienen al comercio, a la construcción y a otras actividades de técnicos y profesionales, ninguno de ellos, salvo el primero, con un 81,1%, registran un índice de supervivencia superior a la media.
A la hora de valorar qué influye más en la supervivencia de la empresa española, si el tamaño o la actividad de la misma, los responsables del estudio "lo tienen claro: la primera".
Del cruce de las tasas de supervivencia en ambos campos se desprende que, con independencia del sector, las empresas con mayor número de trabajadores registran tasas más altas de supervivencia salvo algunas excepciones.
La principal conclusión que se desprende del informe es que el bajo índice de supervivencia de las empresas de cinco asalariados o menos (incluyendo autónomos), y que representan un 90 % del total, "nos hace especialmente frágiles ante la crisis económica".
El estudio revela "una importante paradoja" en el sistema productivo español, ya que "parece evidente que, a pesar de que nuestra gran ventaja comparativa ante la crisis sea la flexibilidad del sector empresarial basado en minipymes, el hecho de que estemos siendo golpeados más que en otros países vecinos radica en esta misma característica".
Del informe se desprende que esta circunstancia podría explicar por qué la economía española necesita tasas de crecimiento muy elevadas, alrededor del 3%, para poder generar empleo de forma relevante.
A partir de 2008 y durante los últimos cuatro ejercicios, la tasa de supervivencia de las empresas españolas, calculada en base a la proporción del número de permanencias sobre movimientos totales, se sitúa en torno al 80-81%.
El estudio elaborado pone de manifiesto que la permanencia de las empresas no está obligatoriamente relacionada con su tasa de supervivencia, ya que mientras la primera es absoluta, la segunda, al calcularse sobre movimientos totales, está directamente afectada por las altas y, sobre todo, las bajas de empresas.
De esta manera, por ejemplo, en su evolución durante 2011, las empresas sin asalariados, si bien registran un mayor número de permanencias (un 52,8%), su tasa de supervivencia (un 76%) es inferior al del resto de empresas estudiadas.
Algo similar, aunque no de forma tan acusada, ocurre con la supervivencia por sectores, donde mientras los índices de permanencia mantienen al comercio, a la construcción y a otras actividades de técnicos y profesionales, ninguno de ellos, salvo el primero, con un 81,1%, registran un índice de supervivencia superior a la media.
A la hora de valorar qué influye más en la supervivencia de la empresa española, si el tamaño o la actividad de la misma, los responsables del estudio "lo tienen claro: la primera".
Del cruce de las tasas de supervivencia en ambos campos se desprende que, con independencia del sector, las empresas con mayor número de trabajadores registran tasas más altas de supervivencia salvo algunas excepciones.



