
Diciembre un mes para celebrar, pero también para reflexionar y refugiarnos en la fantasía, es quizá el mes en el que nacen los sueños y donde la confluencia de diferentes fechas marcan un reencuentro con la imaginación.
![[Img #87115]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2021/3371_walt-disney-dibujando-en-su-mesa-de-trabajo_9d1c6f31_1280x926-002.jpg)
Walt Disney, era un singular genio americano, un mago y un artista innovador que logró convertirse en el más grande productor de entretenimiento familiar de animación. Nació el 5 de diciembre de 1901 y mañana día 15 recordamos su fallecimiento del aquel diciembre de 1966. No se necesita un espejo mágico para saber que los estudios Disney nos han dejado nuestros recuerdos más entrañables.
Así es como también los Hermanos Jacob Grimm y Wilhelm Grimm dejaron otro legado a la creación artística, basada en el libre desarrollo de la fantasía y el folklore popular formando una antología de cuentos de hadas, fábulas y convirtiéndolo en una sucesión de obras consideradas hoy de carácter universal. De estos dos autores alemanes, Wilhelm Grimm, fallece el 16 de diciembre de 1859.
El último aliento del año debemos tomarlo como el mes que constituirá el eje central hacia el nacimiento de algo nuevo. Tal es el caso que me obliga a considerar que morir ya es nacer y nacer es morir, porque me gusta creer en esa idea trascendental de los ciclos.
De cualquier modo y de manera anecdótica voy a contar lo que me ocurrió al comienzo de este mes al desvelar una carpeta de colegio de aquel año 86. Una pequeña ventana del tiempo, ingenuos, pero divertidos dibujos (bocetos) a lápiz y rotulador que muy inteligentemente guardó mi madre albergando la esperanza de que algún día pudiera volver a verlos.
![[Img #87113]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2021/4007_blancanieves-002.jpg)
Entre aquellos dibujos viene a mi memoria un recuerdo latente, mi madre mostrando a mi abuela un dibujo que ilustraba a uno de los personajes de la piedra angular que encumbró a Disney, el film Blancanieves y los siete enanitos, basado en un cuento de los anteriormente citados Hermanos Grimm y cuyo estreno tuvo lugar el 21 de diciembre del año 1937 en Carthay Circle Theater de Los Angeles, California.
Dispuesto a realizar a plena luz del día la fotografía de dichos bocetos, una fuerte racha de viento hace que varios de estos dibujos salgan disparados repentinamente. Aquellos papeles toman sendas trayectorias como si de un grupo de aves se trataran, pudiendo recuperar al menos gran parte de ellos.
Por el momento algunos han desaparecido, incluyendo el homenaje a Blancanieves. Quiero imaginar que no andará muy lejos desde este paraje natural.
Cualquier película corto o largometraje comienza con la mente del artista, con ideas, y ellas se manifiestan en dibujos, y los primeros dibujos son conceptos los cuales Disney los llamaba, bocetos inspiradores o como yo los llamo ahora, bocetos voladores.
Pero estos pueden ir a cualquier parte, porque pienso que los artistas somos libres para viajar a través de la imagen y las imágenes toman su vuelo como lo hicieron estas hojas empujadas por el viento.
Recuerdo esta animación refinada como un compendio de emociones muy sutiles y verdaderas, pues imagino como todo ese equipo de artistas lograron dar vida a todos los personajes mientras otros están ahora congelados en el papel.
![[Img #87114]](https://murciaeconomia.com/upload/images/12_2021/3836_blancanieves-y-los-siete-enanitos-disney-002.jpg)
La mayoría del público olvida y debe saber que Blancanieves fue un éxito tan grande como la Guerra de las galaxias. Una película extremadamente exitosa que llegó a ser doblada a más de 20 idiomas, pues aún estamos hablando de una de las obras más importantes de la historia del cine.
Y lo que es seguro es una cosa, todo el mundo fue niño alguna vez y hacer esta película no solo está pensada para un público adulto o para niños, sino, para aquellos sentimientos limpios y frescos que hay en el fondo de cada uno de nosotros y que el mundo de hoy nos ha hecho olvidar
Quizá haya que recoger un fragmento para recobrar ese espíritu entrañable.

