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ENTRE TÚ Y YO

No todas las madrastas son iguales

Pablo Piñeiro Viernes, 17 de Diciembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

Os voy a contar la historia de desamor entre mi madrastra y yo.

 

             Me llamo Julia, nací en una barriada gitana a las afueras de Madrid y a los pocos meses de nacer, concretamente a los ocho, mi madre me abandonó. Mi por aquel entonces joven padre se hizo cargo de mí y no me contó nunca, hasta llegar a mi adolescencia, quién era mi madre.

 

            Como mi padre trabajaba casi todo el día y lo que no trabajaba se lo dedicaba al rugby, la que ejercía de madre era mi abuela. La verdad es que ella me regaló una infancia feliz, pero sin ningún tipo de normas y de límites, que en el futuro acabaría echando en falta. Las abuelas son las abuelas y todavía más si se trata de su única nieta.

 

            Cuando cumplí los 7 años, mi padre entró en un puesto de directivo en un equipo de rugby. Sustituía a un hombre que acababan de meter en la cárcel por un supuesto abuso a una menor, comento esto porque está relacionado directamente con mi madrastra.

 

            Ella era la expareja de este hombre al que sustituía mi padre y por lo que le escuchaba a mi padre, se había dejado su dinero, su alma y su salud en intentar ayudar a su exmarido para que no fuese a la cárcel, pero no lo logró.

 

           Cuando mi padre empezó a tratar con ella, tuve ocasión de conocerla. Se llamaba Olga, era un torbellino de energía y tenía un propósito claro: conseguir ser feliz a través del trabajo duro. Siempre tenía una sonrisa en la cara y era tremendamente generosa con mi padre y conmigo.

 

          Decidieron formalizar la relación, con lo que cogí una bolsa de basura, la llené con mis cosas y me fui a vivir con ellos a casa de ella. Pude ver cómo mi padre le cambiaba la vida por completo.

 

           Olga venía de dos matrimonios que no le habían salido bien, en los que los engaños y la sumisión total la llevaron a no poder disfrutar de pequeñas cosas, que para ella eran realmente importantes en una relación, como un te quiero todos los días o un qué guapa estás hoy. Mi padre era muy generoso con las muestras de afecto, algo que a Olga le hacía soñar con que la felicidad en una relación era posible.

 

          Ella era nueve años mayor que él, pero creo que combinaban perfectamente la juventud y la experiencia, mi padre aportaba frescura y ella un punto de vista de peso en cada decisión que tomaban.

 

          Pero además de cambiarle la vida por lo amoroso y detallista que era mi padre, lo que hizo que su vida diese un vuelco por completo fue mi aparición.

 

           No logré entenderme con ella, realmente no estaba preparada para Olga y tal vez ella tampoco para mí, se había acostumbrado a vivir con sus normas y su privacidad y yo aparecía para cuestionar todo eso y ponérselo muy difícil.

 

           A pesar de todo, ella tuvo una paciencia y un cariño desmesurado para intentar que yo me adaptara a este cambio de la manera más agradable posible. Cuanto más vivía con ella, más entendía todo lo que tuvo que luchar en su vida para conseguir hacerse un hueco en puestos directivos de empresas, terreno casi siempre dominado por hombres.

 

         Todas las lecciones que aprendió en ese camino me las quiso transmitir a mí a base de normas y de disciplina, que en vez de hacer que yo cambiase mi comportamiento, lo que consiguió fue ponerme en pie de guerra.

 

          En el futuro sé que serán las lecciones más importantes de mi vida. Hoy en día no logro verlo así. Cada norma que me ponía me la saltaba, cada cosa que yo detectaba que le molestaba la hacía y así poco a poco conseguí que lo pasase realmente mal.

 

           Hoy decidí muy a pesar de ellos, venir a vivir a la casa de mi abuela. Varias cosas hicieron que nuestra relación no funcionase: el cambio de casa, aceptar que mi madre biológica me abandonase y entender a Olga como madre y mi adolescencia.

 

           Sé que el cariño que me tienen y lo claro que me dejaron siempre que tendré su apoyo tome la decisión que tome, acabará por hacer que seamos una familia feliz más pronto que tarde.

 

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