2021: Comenzó con Filomena y acabó en Carlos III
Este año 2021 debutó con una terrible situación climatológica que los expertos meteorólogos etiquetaron como Filomena. El nombre tenía poca gracia, para el tremendo colapso de infraestructuras que se produjo en gran parte de la España fría. Pero pasó, y aquí en la Región se sucedieron ciertos acontecimientos.
Un resumen del año no puede obviar el crac político que se produjo con la fallida moción de censura impulsada por Ciudadanos y Psoe, que dio lugar a la remodelación del Gobierno del Presidente López Miras, a la expulsión de los diputados naranjas que no se adhirieron a ella, a su incorporación al Gobierno Regional en casi todos los casos, y a la sí lograda censura que extrajo al Partido Popular de la Alcaldía de Murcia. Mientras, se producía la acordada alternancia del bastón de regidora en el Ayuntamiento de Cartagena, de manera impecable.
Y ya después dimite Diego Conesa, Secretario General y portavoz parlamentario de los socialistas murcianos, que es sustituido por José Vélez, Delegado del Gobierno central en la Región.
Murciaeconomía fue contando todo esto en su cita diaria con los lectores. Del mismo modo que se hizo eco del ritmo galopante que alcanzaba la deuda y el déficit público regional, y de la tabla de salvación, sobre la que se ciernen algunos nubarrones, que representa nuestro sector agroalimentario regional. La UCAM inauguraba un centro de innovación puntero en España.
Junto a ello, nos encontrábamos con informaciones oscilantes en relación con el mercado inmobiliario y planeaba como siempre, y como ha ocurrido, la amenaza al Trasvase. La hostelería se levantó para protestar por la ruina del sector, y el ritmo de creación de empresas, as usual, cogió velocidad en nuestra Región.
Las cifras de pandemia iban bien, los servicios de vacunación, y los murcianos, hicieron bien sus deberes y tras cierto remanso de normalidad, nos encontramos a partir de noviembre con un nuevo golpe epidemiológico con nombre aún más extraño: Ómicron.
Y en esas estamos ahora, con menos letalidad, pero con la cifra de contagios disparada, los servicios de atención primaria desbordados no, lo siguiente, y con restricciones de nuevo al ocio nocturno.
Y con la mascarilla por la calle.
Es fácil, si poseemos una excelente mala memoria, despedir a este 2021. Creo que existe la sensación de espejismo, de realidad superpuesta a otra realidad subyacente, adornada aquella con proyectos e ideas de transformación social que interesan a muy pocos, que no van al núcleo de los problemas sociales y económicos. Que son como un salvapantallas que nos van sustituyendo semanalmente: desde la comida, al lenguaje; desde el enfrentamiento entre sexos, a la educación. Sobre eso también han escrito nuestros articulistas
Pero nos han faltado palabras para comentar la decisión de más calado con la que, el mismo día 28 dedicado a los Santos Inocentes, se despachaba el Consejo de Ministros concediendo la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, segunda distinción civil española de mayor rango tras el Toisón de Oro, que premia la virtud y el mérito (sic), a Pablo Iglesias. Aquí nos hemos parado y, como cantaba Hilario Camacho, volvemos la vista atrás y si nos preguntan cómo fue 2021, podríamos decir:
Comenzó con Filomena y se cargó a Carlos III.
Feliz Año 2022, queridos lectores de MurciaEconomía.






















