La radio, entrañable compañera en la siesta
En esos fines de semana en los que la gran mayoría de la gente normal se entrega a una plácida siesta, estoy seguro que en la actualidad muchos lo hacen acompañandose, sin excluir otras posibilidades, del suave ronroneo de algún programa de radio. Esos programas que no pertenecen a la franja prime time. Vienen a sustituir a aquellos programas de la televisión en la que una voz de naturaleza pre hipnótica nos iba explicando como el ñu, en su inexplicable ingenuidad, era devorado por el cocodrilo, supuestamente en la ribera de algun río africano. Cuando ya el pobre animalico había caido, estabamos practicamante en la fase REM. Eran infalibles, respecto a su capacidad inductiva del sueño. La cuestión alcanzaba el climax en el celebrado episodio de la cabra hispánica capturada por el águila. Era finalmente inexplicable que hacía la cabra en medio de un risco, como si se hubiera tomado un palé de diazepan, esperando ser transportada por la sagaz águila, todo ello con la melodiosa y comprensiva voz del locutor. Al emprender ambos el viaje, me refiero al ñu y la cabra, entrabas directamente en levitación.
Y luego ya en la radio, pues creo que hemos pasado por lo que pudieramos denominar distintos formatos y sensibilidades. En un tiempo estuvieron de moda programas de divulgación digamos médica para todos los públicos, en los que se abordaban en tiempo record y por tele medicina soluciones a los diferentes temas – patologías -que proponían los oyentes. Principalmente, recuerdo, predominaban temas gastrointentinales. Ya saben, reflujo, gases y temas de vesícula, etc, que el doctor – sorprendentemente en algunos casos – resolvía con supuestas conexiones con la reflexoterapia, que nadie se atrevía a cuestionar. Los temas coloproctológicos gozaban de un gran éxito de audiencia al menos mientras estabas en vigilia, y el grado de descripción logrado para profundizar, nunca mjor dicho, en ellos, tengo para mí que era sólo superado por la ciencia forense. La cuestión se complicaba un poco cuando sobre los temas del recto se abría un cierto debate donde los oyentes, desprovistos por razón del medio del pudor con el que se suelen abordar las cuestiones que rodean esta zona, querían saber algo más y detallaban su caso particular con cierto despliegue de datos y con inquietante minuciosidad. Para estos casos, el conductor del programa derivaba la consulta a una exploración presencial, lo cual era de agradecer. Tras algunas frases tranquilizadoras para el paciente, uff, entrabas en tu merecida siesta.
De la divulgación médica se ha ido pasando a la prevención de la salud, lo cual está muy bien. Y principalmente por medios naturales,aunque no sencillos. También este campo tiene afortunadamente su hueco en la franja soporífera. Y no me refiero a remedios como el ginseng, que sería como hablar a estas alturas del optalidon. No. En este caso hay una entrevistadora que, de algún modo, suscita un tema. Un tema no comprometido, como por ejemplo el modo de mejorar nuestras articulaciones. El experto invitado, que siempre es el mismo, o único, comienza alabando la oportunidad de la pregunta y la responde de modo disruptivo. El tema de las articulaciones hay que enfocarlo primero desde la óptica de la flora intestinal, que yo no digo que no, y para ello propone como medida estrella, aunque inicial, tomar once veces al día durante el invierno estraorloprepomonina HTC. Por sí solo este compuesto no logra el fin perseguido, por lo que habrá que combinarlo con la toma seis veces a la semana, pero solo medio invierno, de la megarestrestorina SXC, en su presentación plus.
El experto nos indica que convendría suplementar este tratamiento con la ingesta de treinta y dos bolsitas de optenofanol semi, cada una de las noches de los viernes. A la pregunta de la entrevistadora de qué hacer si no notamos mejoría, el tema alcanza más solidez argumental.
Puede ayudar al asunto que les ocupa ya a ellos dos exclusivamente, el complementar las once tomas diarias de estraorloprepomonina HTC, con otras once tomas de secuencia diaria de benefactiux plus doble, suplementado con una toma un día si y otro no, a las cinco de la mañana, de curcúma, pero en rama. El experto cree que con eso podemos avanzar bastante.
La entrevistadora, junto con la audiencia a punto de empezar a soñar con el ñu, le hace una pregunta definitivamente , como decir, cándida. Le habla sin el propósito de que la respuesta sea una ponencia, incluso con la esperanza de que no conteste, de los beneficios del perejil.
Malo, el experto se ha ido arriba y refiere, como en retrospectiva : cómo me alegra que me hagas esta pregunta. Recuerdo un programa en el que intervenía hace años en el que, para todas las complicaciones de orden coloproctológico recomendaba precisamente eso, medio kilo de perejil diario en doce tomas durante todo el verano, a la hora de la siesta. Y funcionó muy bien.
Pero los tiempos avanzan, reflexiona, y ahora lo que recomendamos son cinco tomas diarias en ayunas de perejilox forte combinado con penetrax b1, pero solo en primavera.
Y ya, exhaustos los oyentes y la entrevistadora, comienza el merecido sueño.
Y sí. Siempre será la radio, entrañable compañera de la siesta.
Dedicado a mi amigo Aurelio M. A. Buen tipo.





















