
El alza de los precios y la mala situación económica de las familias está provocando un fenómeno que hacía tiempo que no se veía en el consumo de los hogares: aumentan las ventas de los aceites de semillas y se reducen las de aceite de oliva. De hecho, el pasado año se colocaron en el mercado 343 millones de litros de aceite de semillas –un 10,7% más-, frente a los 309 millones de litros de aceite de oliva –un 11,3% menos.
Según el informe elaborado por la patronal de los envasadores, Anierac, también aumentó la venta de aceite de orujo de oliva. El incremento fue de un 28% hasta los 15,7 millones de litros.
Entre las diferentes calidades del aceite de oliva, se vendieron 126,94 millones de litros de virgen extra, el 13,6% menos que el año anterior; así como 109,94 millones de ‘suave’ (-10,71%) y 46,4 millones de ‘intenso’ (-14,15%).
Las ventas de aceite de oliva virgen crecieron el 4,76% anual, hasta los 26 millones de litros.
El aumento de las ventas de aceites vegetales se debió sobre todo al aceite de refinado de semillas, que vio incrementada su cantidad en un 52,51 % respecto a 2020, hasta los 48,46 millones de litros.

