
Hace un par de meses recibimos la visita de Javier. Este cliente estaba convencido en cambiar su estilo de vida. El ejercicio físico tiene que ser una prioridad, nos dijo con firmeza y determinación.
Que un cliente nos hable así nos hace el trabajo mucho más fácil.
Sus signos físicos marcaban un claro estado de ansiedad, dado que presentaba una respiración paradójica, sobrepeso, insomnio, adición a estimulantes: café, té, bebidas energéticas, etc. Además, era fumador desde hace más de 15 años. Estupendo. ¡Un reto más!
Javier nos trasmite sus miedos porque se visualiza en un futuro próximo con muy poca movilidad, sin disfrutar de la vida y entre risas nos dice que probablemente su nueva nuera no le deje a los nietos.
Estas historias por desgracia son recurrentes en nuestro centro de entrenamiento y es cierto que no nos sorprende mucho. El 95 % de la población está en ese punto una vez pasada cierta edad.
No obstante, lo que hizo diferente a Javi, a parte de su convicción de que todo iba a ir bien, fue la frase que mencionó con emoción y sentimiento: * “quiero comprar tranquilidad” * Quiero invertir en Salud porque sé que me a proporcionar tranquilidad.
La paradoja es que, aunque su vida iba a un ritmo vertiginoso y a toda pastilla, él se sentía parado e intranquilo.
Nuestra recomendación en este caso es dar tres pasos hacia atrás. A la larga ese trabajo de disciplina y paciencia conllevaría un adelanto, mejora en su salud, que al final es lo más importante.
El caso de Javi es un caso de éxito porque vino 100 × 100 convencido de que tenía que hacer el cambio y que si invertía en salud iba a vivir más tranquilo.
El cambio nunca es grande al principio. El cambio debe ser pequeño, paso a paso, día a día, y se hace introduciendo rutinas saludables en ejercicio físico. Ejemplo: 20 min de ejercicio al día.
El consejo que os damos, queridos lectores es que no empecéis a cuidaros cuando sea demasiado tarde. No os reafirméis en antiguas creencias limitantes, como por ejemplo: es normal tengo esta edad, es normal mi amigo está igual, es normal es genético, es normal, es mala suerte… Hay que echarle valor y coraje y cambiar el estilo de vida que está haciendo que tu vida te empuje a la enfermedad.
Y es que quizás, empezar un programa de entrenamiento físico es amargo y duro al principio, pero dulce y satisfactorio al final.

