
Andaba yo tan tranquilo dando charlas y debatiendo sobre las empresas emergentes, emprendedores, inversores y todos estos términos que están ahora tan de actualidad, por lo mucho que significan para ciudadanos y empresas y empresarios, convencido de conocer bien lo que más o menos todos sabemos. Que una empresa que se crea sobre la base de la innovación y la tecnología, se llama StartUp; que si una empresa de este tipo se genera desde una Universidad o Centro de Investigación se denomina SpinOff; o que si cualquiera de ellas se hace muy grande, pues la denominamos Unicornio. Lo cierto es que desconozco de dónde viene esa similitud entre una StartUp Unicornio, empresa valorada en más de mil millones de dólares gracias a la financiación en las tradicionales rondas de inversión, y este animal mitológico, representado por un caballo blanco con patas de antílope y cuerno de rinoceronte. Un meme fabricado con trozos de varios animales. Un deepfake de los de ahora. Una maravilla de la imaginación.
Pues bien, resulta que el abanico es mucho más amplio y mucho más original. Porque a nuestro amigo el Unicornio, ahora se le ha unido un número importante de compañeros de la fauna mundial y también alguno de los mitológicos. Y entonces hablamos de que las StartUps de hoy en día pueden ser Camellos, Osos, Mosquitos, Cucarachas o Rinocerontes. Algo que parece más la película de Kung Fu Panda que una clasificación financiera o de ganancia de estas empresas. Y es que, en esa historia producida por DreamWorks en 2008, comparten aventuras igual un Oso, que un Mono que una Mantis Religiosa. Grandes con pequeños. Insectos con mamíferos.
Al principio lo veía un poco fricada, pero, reflexionando un poco, me doy cuenta de que está muy bien pensado. Ya no se trata de montar una empresa, sino una Cebra -cuando lo que importan son sólo los beneficios-, un Cerdo -cuando sólo interesa crecer para venderla a una grande- o un Fénix, si estamos pensando en que la aventura dure cien años. Y entonces parece que tenemos un aliciente más para emprender. Ya no se trata de montar una empresa con el objetivo de que nos vaya bien. Ahora el objetivo puede ampliarse. Que nos vaya bien, eso por supuesto, pero el cómo de bien lo podemos matizar un poquito. Y entonces nos damos un viaje por el zoo o por un parque, una bolsa de pipas, algo de tiempo para pensar y a pensar en qué decisión tomar en función del objetivo soñado. Que quiero crecer un 20% cada año, pues me pongo como objetivo la Gacela. Que quiero ir a lo mío en plan solitario, pues un Oso. Que no quiero depender tanto del capital privado, pues un Camello, que para eso es resistente a la ausencia de recursos.
Y todo esto a las puertas del mundo virtual de metaverso. Allí si que nos vamos a encontrar de todo. Mucho más que en el bar de la película Star Wars.

