
Todos sabemos que tenemos un nuevo problema, y se llama inflación. Un problema no menor que ha tocado récord en la eurozona.
El término inflación, es conocido como devaluación de la moneda o caída del valor del dinero y es promovido por un aumento constante de los precios de los productos acabados, esto es, bienes de consumo y bienes de capital.
Una de las soluciones más comunes para paliar la inflación es la política monetaria promovida por un ajuste de los tipos de interés y de esto se encarga el Banco Central Europeo.
Mientras el Banco de Inglaterra elevó su tasa de interés por segunda vez consecutiva situándola en el 0,5%, el BCE de la mano de Christine Lagarde negaba la mayor manteniendo la postura de que los precios corregirían a la baja durante el 2022 por lo que no consideraban un aumento de las tasas en el año en curso. La decisión europea podría ser una gran equivocación, en mi opinión, por no admitir los hechos inflacionarios y así evitar un posible mal mayor para gobiernos y tejido empresarial.
“Si quieres leer mis anteriores artículos, los puedes
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Algunos sectores han estado en desacuerdo con el mensaje del banco central de que la economía de la eurozona no está lista para tasas más altas y un reflejo de este sentimiento es el descuento que los mercados financieros hacían tras esperar un aumento de 10 punto básicos en la tasa de depósito europea. Actualmente se encuentra en 0,5% negativa.
Para que los lectores se puedan situar en cifras podemos aclarar lo siguiente: la tasa de refinanciación de referencia del banco central se mantiene en 0%, que es la tarifa que los bancos deben abonar al obtener dinero del BCE vía préstamo, por otro lado tenemos la tasa de facilidad marginal de crédito ubicada en 0,25%, tasa que abonan los bancos por el crédito que solicitan al BCE por un día y por último la tasa de facilidad de depósito, que es el coste que tienen los bancos por depositar el dinero en Europa, que se mantiene en un 0,5% negativo.
Sin duda y después de toda la política de flexibilización cuantitativa llevada acabo con impresión de dinero gratuito para paliar las consecuencias de la Covid19, se esperaba unas cifras de inflación altas pero realmente los datos de inflación de la eurozona sorprendieron a los economistas, mostrando que la tasa de aumento de precios en enero en los 19 países de la eurozona había alcanzado el 5,1 por ciento en comparación con hace un año. Sin duda una cifra muy por encima del objetivo establecido por el BCE del 2%.
La posición del BCE apunta a una previsión de inflación general del 3,2% durante este año 2022, moderando su movimiento bajista, antes de bajar al 1,8 % en 2023 y 2024. Yo sinceramente no veo ni comparto ese escenario sin ajustes de tasas de interés. Y no comparto esa idea ya que al contrario del pensamiento del BCE creo que esta subida de precios no radica solamente de manera sencilla en los precios de la energía tal como comentaba Christine Lagarde. La subida de precios también atiende a otros factores derivados de la crisis sanitaria como los famosos cuellos de botella en la producción, logística y otros sectores que se han visto prácticamente paralizados. Sin duda, también habrá que tener en cuenta el exceso de ahorro existente, del que escribí en mi anterior artículo, que podría disparar la demanda incentivando de manera peligrosa a la inflación.
Sin embargo, la pandemia parece estar disminuyendo y es de esperar que los problemas de la cadena de suministro vayan de la mano, lo que señalaría un repunte en el crecimiento económico más adelante en el año. Pero si la economía se calienta demasiado rápido, o si hay un empeoramiento de los problemas geopolíticos que se sitúan sobre Europa, con las tensiones entre Rusia y Occidente por Ucrania, o los problemas del suministro de gas vía Marruecos, Argelia y Túnez, la inflación podría seguir disparada.
Sin duda, el Consejo de Gobierno del banco ha dicho que su intención es mantener las tasas de interés en sus niveles actuales o incluso más bajas hasta que se tenga un horizonte bien señalado. El banco también dijo que seguía en camino de poner fin a su programa de compra de bonos, pero piensa mantener el apoyo a la economía con la compra de bonos en los proyectos anteriores a la pandemia. Una gestión que dentro de mi modesto conocimiento no comparto y realmente espero estar equivocado en esta proyección.
La idea de moderación de la inflación podría estar totalmente equivocada ya que hay razones varias que avalan un futuro incremento de los precios. Una de las razones que debemos evaluar es la dirección que el G20 tomó respecto a la transición a una economía baja en carbono que requerirá precios más altos en los combustibles fósiles y sin duda un aumento en las facturas de energía. Y estos incrementos se verán apoyados por una política no nuclear de muchos países europeos, que conducirá a problemas energéticos con facturas cada vez más elevadas.
A diferencia de Estados Unidos, la eurozona no muestra signos de exceso de demanda ni de ganancias salariales excesivas, pero si la balanza se mueve a un gasto del ahorro en exceso incrementando la demanda o a una subida de salarios para compensar costes inflacionarios o de retención de recursos humanos, es probable que la inflación se mantenga por encima del objetivo del BCE a largo plazo.
„La inflación es un impuesto sin legislación.“ Milton Friedman.

