
Los precios de la industria subieron el año pasado un 35,9%, casi cuatro puntos por encima de la registrada en noviembre y la más alta desde el comienzo de la serie, en enero de 1976. Este espectacular crecimiento, que en la Región llegó al 51%, se debió principalmente al coste de la energía que prácticamente duplicó sus precios (+95,9%).
Pero además de la energía, también subieron aunque en menor medida los Bienes de consumo no duradero, con una tasa del 5,3%, nueve décimas superior a la del mes de noviembre, causada, en su mayoría, por el incremento de los precios del Procesado y conservación de carne y elaboración de productos cárnicos, que bajaron en diciembre de 2020.
En cuanto a los Bienes intermedios, su variación se sitúa en el 20,6%, dos décimas por encima de la del mes anterior y la mayor desde enero de 1976, a consecuencia de los aumentos de los precios de la Fabricación de productos para la alimentación animal, la Fabricación de productos de molinería, almidones y productos amiláceos, la Fabricación de productos básicos de hierro, acero y ferroaleaciones y la Fabricación de productos de plástico, mayor este mes que en 2020.
Sin el impacto de la energía en el IPRI, su subida hubiese sido del 11%.



