
El pasado jueves, Rusia declaraba, de facto, la guerra a Ucrania y procedía a invadir su territorio. La guerra, que lleva tan solo 5 días en curso, ya nos permite sacar algunas conclusiones y extraer lecciones. Veamos algunas.
EL PAPEL DE LA OPINIÓN PÚBLICA: MÁS IMPORTANTE Y MÁS DIFÍCIL DE CONTROLAR
En primer lugar, podemos notar una creciente importancia del papel de la opinión pública y un aumento en la dificultad para controlarla. En la historia de las guerras, mantener la moral de la población alta y convencerla de la necesidad de luchar ha jugado siempre un papel primordial. Normalmente, esto se conseguía a través de dos instrumentos: la censura y la propaganda. Sin embargo, la efectividad de ambos instrumentos se encuentra hoy muy limitada por la facilidad de difusión que ofrecen internet y las redes sociales. La guerra es retransmitida minuto a minuto en las redes sociales, cualquier exceso contra la población civil, cualquier derrota, los desplazamientos de población y otras muchas escenas grotescas se difunden a la velocidad de la luz a lo largo y ancho de la red. Durante estos días hemos visto muchas comparaciones entre Putin y Hitler, algunas un poco forzadas. Son muchas las diferencias. ¿Se imaginan a Hitler teniendo que hacer frente a manifestaciones en contra de la guerra en la puerta de Brandeburgo? Controlar a la opinión pública es hoy una tarea harto complicada, y el sentir de la población civil tendrá, hoy más que nunca, una influencia crucial sobre el desenlace de la guerra, que no se está librando solo en Ucrania, sino también en Facebook, en Twitter, en Instagram… ¡Y hasta en Tik Tok!
LA INDEPENDENCIA DE LAS NACIONES DE EUROPA DEL ESTE NO PUEDE DEPENDER DE ESTADOS UNIDOS
Azarbayán, Georgia y Armenia no son miembros de la OTAN. Finlandia y Suecia tampoco, aunque puede que por poco tiempo. La Guerra de Ucrania ofrece una importantísima lección para estos estados: están militarmente solos y son vulnerables. Estos estados deben modernizar sus ejércitos, mejorar sus infraestructuras defensivas y llegar a un pacto de defensa colectiva en el que se garantice el mutuo socorro en caso de ataque.
¿TRIUNFO DEL REALISMO POLÍTICO?
La guerra de Ucrania constituye una nueva derrota para los teóricos del liberalismo en relaciones internacionales. Ucrania y Rusia son importantísimos socios comerciales, las relaciones interculturales y comerciales se daban en la actualidad con una gran intensidad, existen situaciones de interdependencia y, aún con esto, la guerra no se ha evitado. La gran pregunta: ¿Se hubiese atrevido Putin a invadir Ucrania si ésta contase con armamento nuclear? Parece que aquellos olvidados realistas que teorizaban sobre el equilibrio de fuerzas como mejor medio para garantizar la paz no estaban tan equivocados, quizás se deba volver a dar más importancia a la teoría de la disuasión en las facultades de relaciones internacionales.
NI SOLUCIONES SALOMÓNICAS NI IMPOSICIONES REVANCHISTAS
Por último, se debe comprender que la situación en Ucrania no se puede explicar sencillamente apelando a la falta de juicio de un líder psicópata, esto es un reduccionismo absurdo que impide la comprensión de un problema bastante más complejo.
Se da una división este-oeste bastante acusada, con una Ucrania oriental ortodoxa y más rusófila y un occidente católico y más proeuropeo. Existen una serie de diferencias culturales, históricas e idiosincráticas que hacen de Ucrania un país complejo. La historia política reciente de Ucrania es una historia de revanchismo entre unas facciones y otras, de líderes prorrusos a líderes pro europeos y viceversa, todos ellos cometiendo excesos los unos contra los otros. Una vez acabada la guerra, será necesario que sean los propios ucranianos los que decidan de forma independiente su destino, sin presiones exteriores, entendiendo la necesidad de construir un modelo de convivencia que renuncie tanto a imposiciones revanchistas como a decisiones salomónicas diseñadas en el extranjero. Ya que yo no lo puedo decir mejor, me gustaría acabar el artículo citando unas palabras que escribió Henry Kissinger en 2014:
“Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, como ha sido el patrón, conduciría eventualmente a una guerra civil o una ruptura. Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente, especialmente Rusia y Europa, a un sistema internacional cooperativo”.


