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ENTRE TÚ Y YO

Repartiendo mierda

Esther Egea Jueves, 10 de Marzo de 2022 Tiempo de lectura:

 

Los problemas forman parte de la vida diaria y no verlo así genera más problema, frustración y una gran indefensión. Y no poder defenderse en la vida ya es un problema. Estamos rodeados de contratiempos e incertidumbres y manejarlos nos va a empoderar objetivamente para resolverlos.

 

La respuesta típica y cómoda cuando tenemos un problema es echar la culpa al otro. Decimos con la mente estrecha y la boca grande que el “otro” es el responsable de lo que me pasa a mí. Ejemplos al día los que quieras; la lluvia, el tráfico, la conducta del otro… Situaciones normales las hacemos extraordinarias y en lugar de influir en ellas viendo la manera de actuar de otro modo, como creencia triunfadora, buscamos chivos expiatorios para inculparles.

 

Que llego tarde es por culpa del tráfico; que no apruebo es porque era difícil o me tiene manía; que no soy feliz es porque no tengo suerte en la vida. Hay tantos ejemplos como situaciones o personas pero lo real es que quizás no estamos haciendo nada para hacer las cosas de otra manera.

 

Tomar conciencia y decidir hasta qué punto tú puedes actuar ante los diferentes hechos que afectan tu vida es una herramienta muy útil. Si actúas con influencia en las situaciones puedes reflexionar sobre lo que puedes y no puedes cambiar de una situación; y lo más importante, lo que te gustaría cambiar; en vez de seguir haciendo las mismas cosas.

 

Piensa si eres una persona proactiva que centras tus esfuerzos sobre las cosas que puedes hacer o eres una persona reactiva que los esfuerzos los centras en las preocupaciones que no tienes ningún control.

 

Y lo más importante, piensa si estás enseñando a tu hijo a ocuparse en resolver sus problemas o está aprendiendo a repartir mierda para no hacer nada para solucionarlos.  Y repartir mierda significa no asumir mi propia mierda, como el hijo que tiene un problema con compañeros y llega a casa peleándose con los hermanos o si he tenido un mal día en el trabajo y le grito a mis hijos. Si cada uno limpia su mierda, no huele o como dice mi padre “tira de la cadena”.

 

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