
Otra de las consecuencias que ha provocado la invasión de Ucrania es la escasez de aceite de girasol, un producto esencial para buena parte de la industria agroalimentaria española, que utiliza más de un 60% de este tipo de aceite procedente del país ucraniano.
En este contexto, los fabricantes de bollería, conservas o salsas pueden ver seriamente afectada su producción en apenas un mes en caso de persistir dicha escasez, la cual ya se ha podido observar en supermercados e hipermercados. Tal es caso que, hace escasos días, la Asociación de consumidores Facua denunció a cinco cadenas por limitar la venta de unidades de este producto.
En concreto se trata de DIA, Mercadona, MAS, El Jamón e Hiperdino, a los que acusan de vulnerar la ley de ordenación del comercio minorista, que impide esta práctica.
Ante la perspectiva del desabastecimiento, más que probable e inminente, de un producto de vital importancia para una parte considerable de la industria agroalimentaria, los fabricantes deberán agudizar el ingenio para tratar de encontrar un sustituto al aceite de girasol.





