
En estos días en los que el mundo parece que se está volviendo loco en todos los sentidos me pregunto: ¿tiempos de guerra para la educación? O, por desgracia, ¿educación en tiempos de guerra? Pues, hoy en día en mi cabeza resuena el dicho de “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”.
Para intentar resolver el entuerto, les planteo a ustedes en esta nueva andadura que “ENTRE TÚ” (nuestro querido lector) “Y YO” (este humilde servidor) vayamos desgranando los entresijos e importancia de la EDUCACIÓN y todo lo que le rodea.
Valga una reflexión propia y mi añoranza por el desuso y el desaprovecho de términos de nuestra querida RAE.
Comencemos por conocer realmente lo que significa “educar” (del latín “educare” o “educere”):
1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar.
2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc. Educar la inteligencia, la voluntad.
3. tr. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin.
4. tr. Perfeccionar o afinar los sentidos. Educar el gusto, el oído.
5. tr. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía.
Como podéis comprobar, el palabro en sí tiene definiciones un tanto variopintas. Pero la cuestión es, ¿realmente utilizamos bien el término en sí? Convendría saber una serie de diferencias entre palabras que están muy relacionadas.
Conocer, enseñar y educar no significan lo mismo. Para enseñar, además de conocer, hemos de conseguir que el educando haga cosas para que llegue a conocer y actuar. Para educar hemos de dar un paso más allá, porque hay enseñanzas que no educan: tenemos que valorar cada medio que utilizamos como educativo y ajustarlo a los rasgos inherentes al significado de educar. El objetivo de conocer es llegar a saber, el objetivo de enseñar es hacer saber y actuar a otro. El objetivo de educar es conseguir que el educando se capacite para decidir y realizar sus proyectos y se convierta en agente actor y autor de estos.
Pues bien, una vez contextualizado el significado de educar y la relación con otros vocablos, me pregunto si es posible que nuestra sociedad actual haya olvidado por completo su importancia.
La educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos.
La educación es necesaria en todos los sentidos. Para alcanzar mejores niveles de bienestar social y de crecimiento económico; para nivelar las desigualdades económicas y sociales; para acceder a mejores niveles de empleo; para ampliar las oportunidades de los jóvenes; para vigorizar los valores cívicos que fortalecen las relaciones de las sociedades; para el avance democrático y el fortalecimiento del Estado de derecho; para el impulso de la ciencia, la tecnología y la innovación. En definitiva, la educación contribuye a lograr sociedades más justas, productivas y equitativas. Es un bien social que hace más libres a los seres humanos.
La educación, por otro lado, mal llevada es peligrosa porque puede conducir a un adoctrinamiento de la sociedad. Un ejemplo de ello, por desgracia, lo está viviendo el mundo en la actualidad con un “loco”, “dictador” (si dictador, le pese a quien le pese) y con los “hijos de Putin” que lo acompañan, que tienen a medio mundo amenazado y a todo un país “engañado” creyéndose sus locuras y miserias.
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Señores lectores, luchemos por EDUCAR a nuestra sociedad, a hacerla más libre y consciente de la realidad. Y lanzo un mensaje a los más jóvenes: SI NO ESTÁS DISPUESTO A APRENDER NADIE TE PUEDE AYUDAR, SI ESTÁS DISPUESTO A APRENDER NADIE TE PODRÁ PARAR.
Pues… ¡QUE EL RITMO NO PARE!

