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ENTRE TÚ Y YO

“Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas” (Henry Miller)

Lola Iniesta Jueves, 17 de Marzo de 2022 Tiempo de lectura:

 

Era 1993 cuando de Viaje de Novios puse mi primer pie en el Continente Asiático. El  viaje programado y organizado por mí misma se llamaba “Estrellas de Oriente” y visitábamos Tailandia, Singapur y Bali. Ni que decir tiene que en aquella época donde no existía “españoles por el mundo”, ni había tanto documental sobre destinos turísticos, todo lo que pudimos visitar resultó tan diferente como fascinante. Para nosotros era una cultura distinta con unos rituales llamativos. Para ellos, que no recibían entonces apenas turistas, éramos personas gratas a las que había que mostrar las maravillas que atesoraban y que tanto nos sorprendían.

 

Como las modas también existen en el mundo de los viajes, TAILANDIA se puso de actualidad hace unos años y todavía está en el “top ten” de los Viajes de Novios. Es un país muy completo donde puedes combinar historia, cultura, tradiciones, animales y unas espectaculares playas tropicales. Tuve ocasión de volver en el 2014 invitada por el Tour Operador Catai en viaje de trabajo y conocerlo más a fondo. Veintiún años dejan huella y aprecié cambios, a mejor y a peor, pero me ratifiqué en que es un destino muy recomendable sobre todo para aquellos que visitan por primera vez Asia, al ser los tailandeses los asiáticos más acogedores y menos diferentes a nuestra cultura occidental.

 

Sígueme leyendo y lo descubrirás…

 

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Tailandia es un país del Sudeste Asiático que junto a Camboya y Laos conformaban el antiguo Reino de Siam. Siam significa “los de piel oscura” y se utilizaba para referirse a las gentes de la etnia Thai que llegaron de China para establecerse en esas fértiles llanuras en busca de una mejor calidad de vida. Su capital BANGKOK, que significa “aldea de la ciruela silvestre”, mezcla a orillas de los canales templos milenarios que albergan Budas gigantes con un paisaje urbano de rascacielos ultramodernos. Su magia es esa mezcla de tradición y modernidad. Visita obligada es el Gran Palacio Real que te recomiendo conozcas de la mano de un guía oficial. Es un complejo de edificios que sirvió como residencia de reyes desde el siglo XVIII hasta mediados del XX. Te permitirá apreciar la arquitectura tradicional tailandesa. Habrá muchísima gente pero no te lo puedes perder. Carga bien la batería de tu cámara y dispara a pagodas, figuras, pirámides escalonadas, templos dorados y ornamentos de todo tipo. Viaja a una época de esplendor cargada de lujos y excesos de reyes poderosos.

 

Dentro de ese recinto encontrarás el Templo de Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew) el templo más sagrado de Tailandia. Dentro de él se encuentra una estatuilla Buda del siglo XV tallada en un solo bloque de jade, de 66 centímetros, que es la más venerada de todo el país. Debes vestir decorosamente (para ellos) o no entrarás. Olvida ese día los pantalones cortos y los tirantes y si llevas chanclas échate un par de calcetines en la mochila para poder cruzar la alfombra que te llevará hasta este idolatrado Buda.

 

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Contiguo al recinto encontrarás el Templo de Buda Reclinado (Wat Pho) uno de los templos más grandes y antiguos de Bangkok. Alberga un Buda Reclinado de 46 metros de largo y 15 metros de alto. ¡Una pasada!

 

Después de deslumbrarte , allá donde mires por tanto oro y piedras preciosas toca la parte espiritual: Las ofrendas. Involucrate en un ritual donde el pan de oro, los pétalos, las velas y la flor de loto, tan asociada al hinduismo y simbolo de pureza física y espiritual, te traerán buena suerte y te bendeciran con valores como la belleza, la fertilidad, la riqueza, la sabiduría y la serenidad.

 

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A Bangkok también se le conoce como la Venecia de Asia. La ciudad y sus alrededores es atravesada por multitud de canales navegables. El transporte fluvial y las líneas de ferrys funcionan como si fueran autobuses. Te recomiendo una excursión en longtail (una barca alargada típica tailandesa). Aprovecha para visitar el Mercado Flotante Damnoen Saduak, a 100 km de Bangkok, y llega hasta allí combinando el autobús y estas curiosas barcas, eso sí, prohibido sacar las manos por los laterales. Entra en un paisaje de palmeras, vegetación, insectos, vida y modestas casas de madera con su pequeña embarcación  atada a la puerta. Su popularidad se disparó en los años 70 con la película de James Bond El hombre con la pistola de oro y si ya en los años 90 me pareció que había demasiada gente en 2014 lo encontré “híper masificado”. Madruga y trata de conocer esta seña de identidad del país. Mujeres ataviadas con el sombrero típico de bambú se desplazan, pescan, cocinan, comercian, e intercambian bienes, sobre todo alimentos, sin bajar de su barca. El bullicio y el atractivo visual con los colores de las frutas tropicales, verduras, hortalizas, artesanía y flores son de impresión. Regatea, no pierdas detalle y disfruta.

 

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Vuelve a Bangkok, a su tráfico, su contaminación y su humedad. Callejea y prueba su comida. Encuentra el encanto de su caos ordenado. Muévete por la ciudad en tuk tuk, un moto carro usado a modo de taxi con un precio concertado de antemano. Conoce otro Bangkok visitando Chinatown, un barrio caótico y auténtico, que alberga en su parte central el Templo del Buda de Oro (Wat Traimit). Durante muchos años se consideró que era una estatua de barro sin valor hasta que en el año 1955 y de manera fortuita se descubrió que en su interior albergaba ¡un Buda de Oro macizo de 5 toneladas!

 

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Acércate al Mercado nocturno de Patpong  uno de sus mercados más famosos y concurridos. Además de las miles de imitaciones de calidad es famoso por sus shows de striptease y clubs, con lo cual cuidado si viajas con niños.

 

Sube a un rascacielos de la ciudad, a Vértigo o Sirocco, en los pisos 61 o 63 de hoteles de la ciudad y aprovecha para cenar o tomarte una copa. Tendrás una vista alucinante de 360 grados sin que nada te lo impida.

 

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Entra en las tiendas de confección hindúes. Elige telas de sedas y tafetán difíciles de encontrar en España y que te hagan un traje a medida en 24 horas. Garantizado que te quedará como un guante.

 

Si quieres, te gustan y puedes invertir, saca partido comprando joyas de oro con piedras preciosas como zafiros y ojos de tigre.

 

No regreses sin haberte dado un masaje Thai, de estiramiento y profundidad, desde los dedos de los pies hasta el cráneo. Su duración es de una o dos horas y estarás vestido con un pijama ligero de algodón que te facilitarán, tumbado sobre un tatami. Te lo darán con las manos, los brazos y los pies. Para los más atrevidos que quieran vivir una experiencia más sensual y placentera también existe el masaje body to body donde el masaje se aplicará con el cuerpo del (o de la) masajista.

 

Come Pad Thai, el plato más famoso del país, hecho con fideos de arroz frito con pollo, tofu, huevos y verduras. Recuerda advertir si no lo quieres picante. Yo no lo hice y todavía me abrasa la lengua desde 1993 (jajaja).

 

Compra especias y frutas deshidratadas y si eres de souvenir o de volver con regalos, seda tailandesa, pantalones de elefantes, bálsamo de tigre, plata y figuras de cabeza de Buda y elefantes a precios fabulosos.

 

Disfruta de plantas, visitando el maravillo y multicolor Jardín de Orquídeas y de animales en semi libertad. Elefantes, serpientes y tigres te esperan.

 

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Me he extendido demasiado para seguir escribiendo sobre el resto de este bello y completo país. Tendrás que esperar a otro artículo para seguir descubriéndolo. Sólo te deseo, si viajas por primera vez a Asia, que este viaje te cambie y te haga disfrutar de las diferencias entre Oriente y Occidente. Los asiáticos son distintos pero nos complementan y enriquecen. Como dice mi frase del principio, que el fundamento del viaje no sea el destino en sí sino una nueva forma de ver las cosas.

 

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