Cantos de sirena en el Mar Menor
Las sirenas llevan formando parte de la mitología desde tiempos antiguos. Eran divinidades marinas. Su relevante capacidad disuasoria y de persuasión se encontraba en sus melodiosas voces, capaces de hechizar a todos los hombres que se acercaban y las escuchaban como así relataba Homero en su libro la Odisea.
Odiseo, también conocido como Ulises, deseoso de escucharlas, y siguiendo las instrucciones de la maga Circe, taponó los oídos de sus marineros con ceras y se hizo atar al mástil de su barco. De esta forma gozó de la melodiosa voz de estos seres, mientras se retorcía de dolor cuando se alejaba de su canto tan cautivador.
Con el devenir del tiempo, la expresión popular "cantos de sirena" alude a un discurso elaborado con palabras agradables y convincentes, pero que en realidad oculta alguna seducción o engaño. Es decir, argumentos u opiniones que parecen acertados, pero advierten del peligro de dejarse seducir o llevar a la perdición por falsas promesas o incitaciones ilusorias.
Esas dulces melodías acompañadas de bellos cantos que antaño interpretaban Agláope, Pisinoe, y Molpe entre otras, provienen ahora de San Esteban, donde el Gobierno Regional con lira en mano nos susurra las bondades de nuestra querida laguna, si bien en contraparte la misma continúa languideciendo y sucumbiendo a la desaparición de todo tipo de vida y sustituyendo sus transparentes aguas por otras contaminadas y rebosantes de barros y lodos.
Han transcurrido 25 años de tortura, de honda exposición a una explotación agrícola intensiva que ha provocado a lo largo de estos lustros un deterioro sin parangón en la mayor laguna salada de Europa, adquiriendo el triste mérito de ser la catástrofe ambiental más importante de España. No es comprensible ni compatible con el sentido común que este ecosistema único, digno de la máxima protección se encuentre en unas circunstancias tan extremas y que aún no se cumpla ni desarrolle con absoluta contundencia las leyes que habrían evitado el desastre actual.
El deterioro que sufre la laguna es tan grave que “ha tenido que ser el Tribunal Superior de Justicia quien obligue a López Miras a sancionar a estas empresas, dejando claro que LAS COMPETENCIAS Y RESPONSABILIDAD EN MEDIO AMBIENTE Y EN EL MAR MENOR SON DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA ”. La gran cantidad de incumplimientos de las medidas que contempla la ley del Mar Menor resultan innumerables y es una exigencia inexcusable su aplicación y funcionamiento para ayudar a solucionar el problema.
Pero no todo son malas noticias en lo referente a nuestro Mar y por ello debemos felicitar a todas las personas y colectivos que forman parte de la ILP Mar Menor, que con su esfuerzo, su constancia y la suma de apoyos sociales y políticos que la plataforma ha recibido han hecho posible que frente a la inacción de quienes tienen competencias con base al Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia, han recogido más de 630.000 firmas que respaldan el reconocimiento de derechos de la laguna, convirtiendo al Mar Menor como el primer espacio natural de Europa con derechos propios.
La iniciativa popular ya ha sido presentada y sometida a debate en la Comisión de Transición Ecológica en el Congreso de los Diputados, aunque nos conviene también recordar que muchos no estuvieron a la altura de las circunstancias y la ILP en su día no fue admitida a trámite por la mesa de la asamblea regional e incluso contó con el poco favor del Gobierno regional, de López Miras y sus compañeros de viaje.
Y es que unos pocos aún no han captado el mensaje ya multitudinario que el único objetivo es la recuperación del que fue un entorno idílico, que existe una voluntad firme y unánime de proteger y recuperar el Mar Menor y su entorno, así como el interés inquebrantable de alcanzar una convivencia y un equilibrio armónico y pacífico con la naturaleza y con los sectores que confluyen en la laguna salada por el bien de las generaciones presentes y futuras que desean un Mar Menor sostenible y vivo.





















