Cazador ¿cazado?
Quizás hoy no sea políticamente correcto, pero me han llegado muchas quejas de mis amigos del pueblo. Se trata de los miembros de una sociedad de cazadores de las Torres, presidida por mi amigo Ginés, que están muy enfadados.
El otro día se manifestaban para defender la tradición de la caza como valor de nuestro país, pero siguen sin ser entendidos por una parte de la sociedad muy molesta con esta actividad, pero a la que gustan los chuletones, las perdices, los guisos de jabalí y de ciervo.
Yo ni quito rey, pero ayudo a mi señor y creo que la modernidad está acabando con tradiciones de siglos porque mola.
Sin embargo, la tradición de la cacería nos dio de comer a muchos desde la edad primitiva hasta nuestros días y no veo yo a Ginés ni a sus amigos maltratando de malas formas a los animales.
Los cazadores son personas que cuidan el medioambiente, sostienen el exceso de animales, que pueden dañar los cultivos, y además mantienen con sus buenas perras a buena parte de los establecimientos hoteleros de las cercanías de los cotos.
La sociedad actual es un poco rara: seguimos por televisión las matanzas de Ucrania y criticamos al torero o al cazador que mantiene vivas las bellas tradiciones de España.
Seamos coherentes y dejemos la fiesta en paz. Los cazadores son buena gente que caza por placer, pero ayuda al campesino, a quien los animales destrozan los cultivos.
Al igual que el torero mata al animal que ha nacido para ser matado y matar. El propio Don Quijote llevaba galgo para poder cazar algo que comer junto a su Sancho en sus múltiples viajes de la España ancestral y nadie le critica.
Yo soy partidario de la caza o mejor dicho de la gastronomía de la caza.
¿y usted?
Son reflexiones de un jubilado al que podrán llamar loco, pero solo soy lógico.
Hasta aquí la reflexión y ahora el diccionario para jóvenes:
BROMEAR… mear en broma
CALAMITAD… Desgracia, catástrofe al cincuenta por ciento
CERDEZA… Seguridad que se es cerdo
Ya está… la próxima hablaremos del Gobierno





















