La fuga de Alcaraz
Los que vamos teniendo ya cierta edad recordamos la mítica película de Clint Eastwood ‘La fuga de Alcatraz’. En ella se versionaba la historia real de la huida de la emblemática prisión de Alcatraz, en San Francisco, conocida como ‘La Roca’. Aislada ésta por mar del continente, hacía prácticamente imposible la hazaña de una evasión nunca antes llevada a cabo con éxito.
En la costa Este esta vez, Carlos Alcaraz, otra roca, conseguía el domingo por vez primera para el deporte español otra hazaña antes inalcanzable para nuestra 'Armada' (Corretja, Moya, Ferrer y Nadal ni más ni menos que en cinco ocasiones quedaron a las puertas) el Master 1000 de Miami, en una superficie esquiva para nuestros ‘terrícolas’, aunque ya nos hemos mal acostumbrado a celebrar triunfos tenísticos no sólo en arcilla hace ya tiempo.
Los amantes del tenis y de la épica estamos de enhorabuena, Carlos no es Nadal, como él mismo se ha encargado de decir en numerosas entrevistas, donde las inevitables comparaciones con el balear siempre están presentes. Es evidente que su filosofía del juego es más agresiva, su saque una baza mejor y en sacrificio tan poco va mermado. Todos vemos pese a ciertas diferencias algo que le hace reconocible y que es capaz de atraernos como lo hace Nadal, esa entrega sin límites en cada bola como lo haría el héroe, sin sacrificar por ello el respeto al rival, propio de esa escuela de ejemplaridad que premia al que ha dedicado su esfuerzo a la búsqueda de la exigencia diaria.
Si las lesiones lo respetan, en esa apuesta por romper todo récord y estadística conocidos, precisamente en Montecarlo podría alcanzar el próximo hito, entrar en el Top Ten de la ATP. Aún recordamos cuando en 2018 en el Murcia Club de Tenis obtenía los primeros puntos ATP, en nuestro primer Challenger.
Con un gran equipo apoyándole, Juan Carlos Ferrero, su representante Molina, su médico y paisano nuestro Juanjo López, un staff de garantía que junto al apoyo familiar (que conoce el tenis) forman una argamasa perfecta para ese timing que le ayude a encajar no solo estos primeros éxitos, sino también los malos momentos que sin duda llegarán, el tenis es la vida. Hace poco leí que era aficionado al ajedrez, le vendrá bien para sobrellevar esa montaña rusa de sensaciones que es el tenis y que todos, incluso los aficionados, sabemos que puede ser la diferencia en un partido igualado (en eso Nadal siempre ha sido el rey).
Nuestro paisano es un ‘Jasp’, joven aunque sobradamente preparado. El domingo vimos claramente que lo volverá a hacer, nos quitará el sueño en torneos intercontinentales y nos deparará alegrías que con la inminente marcha de Nadal (la cual esperemos que se alargue lo suficiente para llegar al menos al título 22) pensábamos que solo él podría traernos. Hoy se lo he oído, su próximo reto es un Grand Slam. Que pase el siguiente.
¡Carlos ponle fecha y Vamos!





















