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Opinión |
Lunes, 11 de Abril de 2022

Como pollo sin cabeza

 

‘Como pollo sin cabeza’ es la expresión que con más frecuencia se escucha en el último año en los entornos profesionales.


Quiero recordar que la expresión viene de la historia de Mike, un pollo que sobrevivió durante 18 meses al hachazo que su dueña le propinó, en 1945, y que hizo ganar buen dinero a sus dueños, como consecuencia de la gira que realizó por todo EE UU.


Cuando a un pollo se le corta la cabeza, si se le decapita por la parte alta del cuello, puede que la parte posterior del encéfalo, que controla las funciones automáticas como la respiración, queden intactas y, por ello podemos verle salir corriendo y avanzar unos metros sin rumbo.


Así es como van muchas personas en este momento, corriendo de un lado a otro, sin saber a dónde ni para qué, por ‘no tener cerebro’ (como los pollos).

 

Hablamos de ‘no tener cerebro’ por la incapacidad para pensar, memorizar, acordarse de las cosas, como consecuencia de un exceso de cortisol en sangre u hormona del estrés. 

 

Quizá hayas experimentado en algún momento de tu vida, este ir ’como pollo sin cabeza’. Si es así, al cabo del tiempo habrás notado insomnio, incapacidad para concentrarte, para tomar decisiones. Además de irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, contracturas musculares, molestias estomacales, problemas dermatológicos, caída del pelo o sobrepeso. Puede que incluso hayas enfermado, pues tu sistema inmune está debilitado.


En definitiva, el cortisol es uno de los peores enemigos del cerebro (y de nuestra salud).


Cuando nuestro cerebro mantiene un estado de tensión continuada, es cuando entra en estrés y cuando suben los niveles de cortisol en sangre. Esto no tiene por qué guardar relación directa con el exceso de trabajo, sino que es el hecho de no darle tregua a nuestro cerebro para ‘bajar la guardia’ lo que provoca esta saturación.

 

Es decir, al cerebro hay que darle momentos de descanso, de ‘bajar las armas’, pues tiene que relajarse para emplear todos sus recursos en ejercer la función más importante: pensar.

 

Y es por ello que, cuando el cerebro está tan estresado, te pillarás haciendo varias cosas a la vez, saltando de una cosa a otra, sin darte cuenta. Te verás escribiendo un mail, leyendo un whatsapp y un informe comercial que te pasó tu compañero al mismo tiempo. Y cuando te pares, sentirás como si tuvieras dentro una centrifugadora.


¿Te ha pasado?


Pues entonces estás haciendo justo lo contrario a lo que necesita el cerebro. La multitarea lo ‘estresa’ y también la conexión continua al trabajo, a los problemas, a las obligaciones, el exceso de preocupaciones… Todo ello le impide descansar y, por tanto, fomenta que la tensión y los niveles altos de cortisol se mantengan.


A veces llegamos a casa y en lugar de dejar el móvil seguimos frente a la televisión o sentados en el sofá, ocupados/as resolviendo asuntos personales o de trabajo, o  rumiando  cientos de preocupaciones hasta acostarnos.


Repito: sólo un cerebro tranquilo nos permitirá rebajar los niveles de cortisol y por tanto de estrés.

 

Por ello, lo primero que se me ocurre preguntarte es: ¿cuándo desconectas?

 

La mayoría creo que respondería: “¡nunca!”.


Así que voy a darte unas cuantas claves para que ‘recuperes la cabeza’:


-    Descarga las ocupaciones: escribe todo lo que te ocupe la mente (tareas), para vaciarla y liberarla.


-    Dale hora a las preocupaciones: ocúpate de la preocupación en la hora que le hayas agendado dentro de tu mente. Fuera del horario, dile: “aún no es tu hora”.


-    Cuando vayas en el coche, sólo conduce: ni noticias, ni música, sólo presente en la conducción.


-    Haz paradas durante el día para trabajar la respiración consciente.


-    Sube las endorfinas con deporte y actividades que te lleven a estados de flow.


-    Reprograma tu mente, dejando los “tengo que”, “debería” y otros paradigmas que te impiden “parar”.


-    Busca espacios de silencio.


-    Incluye en tu rutina técnicas de mindfulness o respiración consciente.

Te invito a ponerlas en práctica cuanto antes y, si aun así no es suficiente, escríbeme y te lo explico con más detalle. No esperes a que te dé un susto la salud, como habrás conocido en algún caso.


¡Feliz semana!


www.encarnateruel.com

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