Virgen de la Amargura, titular del Paso Blanco de Lorca
En Lorca estamos acostumbrados a describir nuestra Semana Santa como una 'Pasión Diferente', como un espectáculo único en el mundo gracias a la calidad de nuestros bordados a mano en sedas y oro, a la participación del caballo como elemento primordial en nuestros desfiles bíblico-pasionales, y a la grandeza de las carrozas y carros que van narrando la Historia de la Salvación.
Sin embargo, la mayoría de las veces olvidamos mencionar un ingrediente indispensable sin el que nuestra Semana Santa no sería lo que es: la devoción y el amor con el que los lorquinos vivimos, no ya estos días, sino todo el año. Una pasión que traspasa la frontera de una procesión o de una semana, para convertirse en una manera de vivir.
En el Paso Blanco, cofradía que presido, estos dos años de pandemia han sido duros porque no hemos podido sacar nuestros desfiles a la calle, ni ver en procesión a nuestra titular, la Santísima Virgen de la Amargura, razón de nuestra devoción. Pero durante estos dos años, se ha demostrado, más que nunca, que el Paso Blanco es una forma de vida.
Por eso, durante la pandemia, nos pusimos a trabajar desde el primer día con dos objetivos clave: seguir cerca de todos, aún en la distancia, y ayudar a quienes más lo necesitaban: nuestros sanitarios y todos los afectados por la pandemia. Comenzamos vendiendo claveles solidarios para nuestra Virgen, cuyos fondos se destinaron a la compra de EPIs; realizamos recogidas de comida, juguetes y material escolar; nuestros jóvenes repartieron cientos de claveles blancos en las residencias de ancianos para recordarles que nuestra Semana Santa seguía muy viva; llevamos nuestras eucaristías y actividades a las casas de todos los blancos a través de las retransmisiones online, e incrementamos nuestra actividad en redes sociales para llegar a todos los hogares.
Y mientras ocurría todo esto, la maquinaria interna seguía rodando para que nuestro Paso siguiera creciendo y madurando. Durante estos meses hemos conseguido grandes logros de los que estamos muy orgullosos.
Siempre hemos pensado que nuestra Semana Santa debía cruzar fronteras para abrirse al mundo, y así lo hemos hecho: nuestros bordados han estado más de seis meses expuestos en Berlín, como parte de una muestra internacional, representando a la Región de Murcia y a la ciudad de Lorca. Hemos estado presentes en varios actos y congresos, en toda España, estrechando lazos con otras cofradías. Y fruto de ese trabajo, el Paso Blanco y la ciudad de Lorca, han sido elegidos como sede del VI Encuentro de Hermandades Cristianas y Legionarias de España. Un encuentro clave de la Semana Santa española que pondrá a nuestra ciudad en el punto de mira de todo el país, por unos días.
Sabemos que estos años han sido muy difíciles para todos y, por eso, muchas de nuestras iniciativas han estado dirigidas a apoyar al sector hostelero y a dinamizar la vuelta del turismo a nuestra ciudad. Estamos especialmente orgullosos del restaurante del Paso, El Tr3s, que nace como un punto de encuentro de toda la ciudadanía con nuestro arte y nuestra tradición.
Y por supuesto, durante estos años hemos trabajado en unos espectaculares estrenos con los que, una vez más, abanderamos el bordado lorquino y enriquecemos nuestro patrimonio.
Pero, si hay un proyecto que nos ha alimentado el alma durante esta pandemia, ha sido el de la puesta en marcha de un segundo manto para nuestra titular, la Santísima Virgen de la Amargura, que ya ha comenzado a bordarse. Un proyecto que nos trascenderá a todos y que es un regalo de todos los blancos hacia nuestra Virgen. Éste será un proyecto largo y muy costoso, de los que construyen Historia, y queremos que los blancos y blancas formen parte de esa historia. Por eso, la iniciativa 'Cada blanco, un centímetro' permitirá que todo el que lo desee pueda colaborar en la realización de este nuevo manto a través de donaciones, ya sea por transferencia, cuotas mensuales o Bizum, una forma sencilla y económica de formar parte de este momento histórico.
En definitiva, durante estos dos años, hemos demostrado que la Semana Santa de Lorca vive dentro de cada uno de nosotros, pero ahora ha llegado el momento de abrir nuestros corazones y llenar nuestras calles con la pasión de la Semana Santa, con la alegría y los pañuelos, con las lágrimas y el fervor que durante dos años hemos estado reteniendo.
Ha llegado el momento, al fin, de que Nuestra Santísima Virgen de la Amargura desfile bajo una lluvia de pétalos para recoger el amor de todos los blancos, y para iluminar una vez más nuestra ciudad. Y los blancos, entre vivas y lágrimas, volveremos a decirle: 'Madre, ¡qué guapa estás!'.
Ramón Mateos Padilla es presidente del Paso Blanco de Lorca y miembro del Consejo Editorial de MurciaEconomía

