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ENTRE TÚ Y YO

La escaleta

Juan Luis Pedreño Viernes, 22 de Abril de 2022 Tiempo de lectura:

 

En la vida tenemos muchos tópicos. Aquellas afirmaciones que repetimos una y otra vez con el objetivo, casi siempre, de hacer justo lo contrario. A mí, personalmente, me gusta mucho, porque lo veo práctico, aquél que dice algo como que “si trabajas solo llegarás antes, pero si trabajas en grupo llegarás lejos”. Esta receta no es una novedad y funciona, desde luego, sobre todo lo de trabajar en grupo. En equipo.

 

Claro está que los grupos pequeños tienen unas características muy distintas de las que encontramos en los grandes. Aquí lo importante es funcionar todos a una, como hacen los portapasos y costaleros en Semana Santa. Que, dicho sea de paso, la de este año ha sido espectacular en toda España. Ya había ganas de ver los tronos desfilando por las calles y bailando al son de las bandas musicales. Un espectáculo en sí mismo.

 

Reflexionando sobre ello, resulta que, en esto de los equipos, son fundamentales dos cosas. La primera es el estímulo del grupo. Al fin y al cabo, los equipos lo componen las personas. Ahí es nada. No me quiero ni imaginar lo que debe sufrir el director de recursos humanos de Foxconn, fabricante de productos electrónicos, con más de 600.000 empleados. Por poner un ejemplo de los cientos que se pueden encontrar en la ciudad china de Shenzhen, el Silicon Valley asiático.

 

Respecto a la segunda consideración importante a la hora de innovar en equipo, hace tiempo que tenía ganas de leer un libro de esos que hablan de la metafísica. De esos que te hacen pensar sobre cómo es posible avanzar en el proceso mental ilimitado que parece tener el ser humano. Al fin y al cabo, es lo que nos diferencia del resto de seres vivos. Uno de esos libros que recetan algunas herramientas para poder desarrollar nuestras capacidades por encima de los límites que creemos tener. Y me llamó la atención una de ellas que rápidamente lo he relacionado con otro topicazo. Esta vez turno para el ya conocido “si no hacemos nada nuevo, el resultado será siempre el mismo”. Resulta, y es una realidad, que si escribimos en un diagrama de tiempos las actividades que hacemos en un día, nos daremos cuenta de que coincide casi al milímetro del que escribiremos al día siguiente, y al siguiente y al otro. Pero es curioso que tenemos la impresión, casi la certeza, de que cada día es distinto. Y resulta que no. No es así. Distinto es que logremos que sólo coincida un diez por ciento cada día en la escaleta de nuestra vida, respecto del día anterior. Así, de esta forma habrá espacio para innovar, para improvisar, para obtener nuevos resultados de forma asombrosa. Nuestro amigo, el doctor Dispenza, va más allá, pero no hace falta más. El ejercicio es sencillo. Sólo hace falta lápiz y papel. Improvisar permite innovar, pero debemos de crear ese espacio en nuestro día a día. Válido para todo en la vida, por supuesto.

 

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