El ‘no a la guerra’ y el negacionismo
Desde hace unos meses, por desgracia, la guerra vuelve a estar en boca de todos. No es una guerra justa, si es que eso existe, ni bilateral. Sencillamente un país ha sido invadido por otro al más puro estilo napoleónico o hitleriano. Y, sinceramente y por desgracia, dudo mucho de que la cosa se quede en Ucrania.
A raíz de este conflicto ha resurgido el viejo eslogan ‘no a la guerra’, que hizo ganar las elecciones a Zapatero; un presidente que a mi parecer, a parte de la ley 1/2004 (la ley sobre Violencia de Género) y la creación de la UME, poco más hizo bien.
No digo que la Ley del Matrimonio Igualitario, por ejemplo, no fuera necesaria, que yo soy la primera maricona aquí, ojo. Lo que estuvo mal fue el momento de su aprobación, pues no fue más que una bomba de humo para tapar lo mal que se estaba actuando en economía; tanto que la crisis económica mundial se notó en España un año antes que en el resto del mundo.
En fin, que me desvío. Ese ‘no a la guerra’ tenía un sentido, porque estábamos participando activamente en ella, porque respondía a intereses económicos y no humanitarios; este ‘no a la guerra’ es distinto.
Decir ‘no a la guerra’ es negacionismo puro y duro a día de hoy. La guerra es una realidad y todos debemos mostrar nuestra solidaridad con un pueblo invadido que no ha hecho nada para provocar esta situación.
Existiendo eslóganes más adecuados como ‘no a la invasión’ o ‘stop war’, ¿por qué han revivido ese? Algún tipo de interés debe haber detrás porque no creo que en Podemos sean tan estultos como para creerse lo que defienden, que aún hay una vía diplomática que agotar. Diplomacia y flores contra un demente con armas nucleares ¿de qué sirve?
Le vamos a regalar Ucrania ¿y después? ¿Polonia, Georgia, Moldavia, Letonia, Lituania…? La única explicación que se me ocurre es que alguno de ellos sí se leyera el Manifiesto comunista hasta el final y sepa que el modelo marxista es una utopía a no ser que se dé internacionalmente. A lo mejor detrás del ‘no a la guerra’ se esconde una insana meta de revivir la ya 31 años fallecida URSS y que lo engulla todo.
Espero que mi sentido deductivo falle y mucho. Si no es así, queridos lectores, nos vemos en unos años en el gulag.






















