
McDonalds ha decidido abandonar Rusia y ha comunicado que vende el negocio en el país, en el que llevaba 32 años. La compañía ha informado de que "la crisis humanitaria provocada por la guerra en Ucrania y el entorno impredecible para operar allí han llevado a McDonald's a concluir que el negocio en Rusia ya no es sostenible, ni es consistente con los valores de McDonald's", señala.
El grupo norteamericano se expandió a Rusia en pleno proceso de la perestroika, y al igual que la mayoría de firmas occidentales cerró en marzo sus 850 establecimientos como forma de protesta contra la guerra en Ucrania. Ahora ha decidido su partida definitiva, lo que puede suponer un agujero a las arcas del grupo en torno a los 1.400 millones de dólares, en parte porque ha continuado pagando los sueldos a los cerca de 62.000 trabajadores de McDonald's en el país; y anuncia que lo seguirá haciendo hasta que se cierre la operación de venta.







