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ENTRE TÚ Y YO

Entre la aprobación y la repulsión del Internet

Isabel Ferrer Martes, 17 de Mayo de 2022 Tiempo de lectura:

 

El lado oscuro de la red, que se nos muestra en un documental, Funcas, nos refleja como la formación es fundamental para evitar este sitio, dejándonos ver que el teléfono inteligente y el resto de los dispositivos de acceso a internet son “tanto una aprobación como una repulsión”.

 

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Según un informe de la Fundación FAD Juventud, Internet es una herramienta fundamental y diaria de comunicación (84,1%), búsqueda de información (83,6%) y ocio (79,9%). Y como toda herramienta, se necesita un manual de instrucciones que, de ignorarse, puede llegar a generar estrés, adicción, imágenes irreales, frustración, pérdida de autoestima, reducción de la actividad física, aislamiento y desinformación que condiciona la visión del mundo y la toma de decisiones. Según los expertos que han participado en el documental Like / dislike, producido por el centro de investigación económica y social, Funcas y Deer Watson Films, la tecnología está ahí y la solución no es ignorarla, sino saber usarla.

 

Brailovskaia, autora principal de un estudio en Journal of Experimental Psychology: Applied, apunta una primera medida: “No es necesario renunciar al móvil para sentirse mejor. Debe haber un uso diario óptimo”. Según los resultados de este trabajo, quienes reducen su utilización al menos una hora al día registran mejoras en el bienestar.

 

Pero la disminución del tiempo de uso es un recurso comprensiblemente transitorio, parcial, insuficiente e ineficaz, ya que la utilización de internet es irrenunciable. Lo más importante es que, cuando se utilice, se conozca cómo funciona y qué efectos produce. Según Molly Crockett, del Departamento de Psicología de Yale, “las plataformas reflejan lo que está sucediendo en la sociedad, pero también crean incentivos que cambian la forma en que los usuarios reaccionan a lo largo del tiempo”.

 

Es así como las redes pueden ser una fuente para el bien social, motivando la cooperación, estimulando el cambio o promoviendo la recriminación de determinadas actitudes (como el machismo o la xenofobia). Pero también “tiene un lado oscuro, contribuyendo al acoso de los grupos minoritarios, la propagación de la desinformación y la polarización política”.

 

El efecto perverso que lleva de un lado a otro se fundamenta en que los usuarios cuyas opiniones son más compartidas o reciben más “me gusta” son aquellos con un discurso menos constructivo. Los usuarios detectan esta desviación y, según Crockett, “los grupos moderados pueden radicalizarse con el tiempo”.

 

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Para seguir entendiendo un poco más este lado de la red, hay un experimento que se realizó en la Universidad de Nueva York y fue publicado en Nature Comunications, que simuló una red social y descubrió que, quienes recibían más reacciones tendían a publicar más.

 

Estos hallazgos pueden ayudar a comprender mejor por qué las redes sociales dominan la vida cotidiana de tantas personas y también pueden proporcionar pistas para formas de abordar el comportamiento excesivo en línea.

 

Con estos dos experimentos se anticipan las causas de la mayor dependencia de las redes y cómo esta condiciona lo que se publica, que persigue más adhesiones y reacciones que una comunicación convencional y aunque no sea real.

 

En este sentido, las redes sociales tienen una parte que a muchos no nos gustan, que es la de mostrar solo lo bonito. La sociedad tiende a clasificar los sentimientos como buenos o malos, bonitos o feos y nos invita a crear una realidad paralela que no es real y puede generar confusión cuando uno está en un lugar vulnerable o está en fase de desarrollo, como es el caso de muchos adolescentes.

 

Pensemos en nuestro bienestar y el de los que nos rodea, vivimos en un mundo real, no lo olvidemos.

 

“Vivimos en la era en que todo se ha vuelto inteligente”.

 

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