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ENTRE TÚ Y YO

Mi perra tiene una pseudogestación, ¿está enferma?

Pepa Fernández del Palacio Viernes, 27 de Mayo de 2022 Tiempo de lectura:

 

Alberto Acosta, Xiomara Lucas

SERVICIO REPRODUCCIÓN

HOSPITAL VETERINARIO UNIVERSIDAD DE MURCIA

 

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Actualmente se sabe que la pseudogestación hace referencia a una adaptación funcional evolutiva que proviene de los lobos de hace miles de años. En ellos, la jerarquía es muy clara, lo que supone la existencia de unas hembras alfa, las cuales gestan y paren, y unas hembras beta, que son subordinadas en la escala jerárquica y que no gestan ni paren. Estas últimas, son las que hace miles de años desarrollaron esta adaptación funcional. Pese a no haber parido, eran capaces de sintetizar leche en sus glándulas mamarias, lo que les permitía cumplir la tarea de amamantar a los cachorros paridos de las hembras alfa en el caso de que fuera necesario.

 

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Este proceso de pseudogestación también llamado pseudociesis o galatorrea es conocido coloquialmente como “embarazo psicológico” y se presenta con relativa frecuencia en la especie canina aproximadamente 1,5-2 m tras el celo. Se caracteriza porque la perra puede presentar multitud de signos muy variados siendo el mas frecuente el incremento de las mamas junto con la producción de leche u otro tipo de secreción serosa en las mamas (Foto 1). También se han observado en algunas perras otros signos como cambios de apetito, pérdida de peso, abatimiento, disminución del ejercicio, nerviosismo e, incluso, la adopción de otros animales u objetos inanimados, entre otros. Es decir, externamente el propietario nos señala que su perra parece está “gestante o recién parida” y que cuida de sus cachorros o bien, simplemente, que la encuentran rara o apática.

 

A nivel fisiológico este proceso no patológico se debe a la interacción de varias hormonas, pero va a ser principalmente la prolactina la hormona responsable. Esta hormona se sintetiza en la hipófisis y su presencia está íntimamente relacionada con la producción de la leche, así como de regular el comportamiento maternal.  

 

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Ahora bien, una vez explicado brevemente su origen, signos y fisiología, la pregunta que se plantea es si se deben o no tratar dado que no se trata de una patología. Actualmente, la respuesta a dicha pregunta es si, ya que se ha comprobado científicamente que las perras que sufren este proceso de manera repetitiva tras sus celos a lo largo su vida va a estar más predispuestas significativamente a tener tumores de mama benignos en edades más avanzadas (Foto 2). A pesar de estar relacionados inicialmente con tumores de carácter benigno, hoy en día también se reconoce científicamente que las perras que presentan dichos tumores benignos tienen 3 veces más riesgo de que se transformen en tumores de mama malignos en comparación a hembras sin presencia de dichos tumores. Por tanto, es importante aprender a reconocer la aparición de los signos anteriormente descritos y, en el caso de confirmarse la presencia de dicho proceso, debemos acudir a un profesional veterinario quien según la raza, edad e importancia de los signos presentes en nuestra perra nos asesorará correctamente sobre la necesidad de instaurar o no un tratamiento médico seguro e inocuo para el animal o bien la recomendación de la esterilización del animal.

 

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