
El déficit de la Seguridad Social hasta abril se situó en 890 millones, frente al superávit de 96 millones en los cuatro primeros meses del pasado año. Y ello a pesar de un aumento del 7,4% de las cotizaciones sociales, gracias al dinamismo del empleo y al impacto de la reforma laboral, sitúa los ingresos por cotizaciones en 45.922 millones de euros, cifra que supera en más de 3.100 millones la correspondiente al mismo mes de 2021. Respecto a abril de 2019, antes de la pandemia, el incremento es de 5.075,35 millones, es decir, una cifra un 12% más alta que entonces.
Las prestaciones económicas a familias e instituciones alcanzaron 51.139,7 millones, un 3,3% más que en el mismo periodo de 2021. Esta cifra representa un 93,4% del gasto total realizado en el sistema de Seguridad Social.
La mayor partida, 46.995,6 millones, corresponde a pensiones y prestaciones contributivas, con un aumento de un 3,1% (1.404,6 millones de euros más).
El gasto en pensiones (incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares) se incrementa un 6,1% hasta los 41.130,7 millones de euros, debido al aumento del número de pensionistas (1,1%), a la elevación de la pensión media (5,4%), así como a la revalorización general del 2,5% para las pensiones contributivas.
Respecto a los subsidios de incapacidad temporal, el gasto total aumenta un 2,3% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta alcanzar los 4.238,9 millones de euros. El mayor importe corresponde al subsidio temporal por contingencias comunes de 3.254,7 millones de euros (un 6,1% más), mientras el subsidio temporal por contingencias profesionales se cifra en 531,3 millones de euros (30,3% menos). La incapacidad temporal por procesos derivados de la covid alcanza un importe acumulado de 452,9 millones de euros, un 32,4% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior.



