
Me permitirá el lector que me tome la libertad de hacer una presentación y reflexión sobre la obra artística de mi hija Paula Menárguez, que inaugura el día 2 de junio de 2022 en la sala de Máquinas del Centro Párraga de esta ciudad de Murcia.
¿Por qué el título tan sugerente y en latín de esta exposición?
Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere? (¿Dónde están quienes vivieron antes que nosotros?) es un tópico literario cuyo uso era muy popular en la Edad Media. Refleja la noción de la vida terrenal como un mero tránsito hacia la vida eterna. Está íntimamente ligado a las Danzas Macabras o Danzas de la Muerte, otro género artístico que a través de versos e ilustraciones, personifica a la Muerte bailando alrededor de la tumba con otros personajes (representados igualmente como esqueletos humanos) de toda índole social y en diferentes etapas vitales. Recuerda a las personas que los placeres mundanales son efímeros y que el fin de todos es la muerte, sin distinción. Podríamos decir que son unas Vanitas contemporáneas.
¿Cómo ha sido para ti contar esta historia, cuál es tu visión del mundo?
Desde hace años trabajo, tanto en fotografía como en dibujo, en torno a la paradoja de la inmortalización de la muerte. Me obsesiona esa forma de intentar conservar la apariencia vital en algo exánime: a mí me gusta llamarlo taxidermia a través de la imagen. Es lo único que nos queda para intentar aferrar lo intangible al mundo material para su perpetuación.
¿Qué representan estos retratos, estas figuras? ¿qué quieres reivindicar con esta narrativa, estos temas?
Almas. Me inspiró mucho una frase de Saramago: “(…) los ojos de la gente, el único lugar del cuerpo donde tal vez exista un alma”. Lo que atrapan los ojos debe ser lo más parecido que tenemos físicamente al espíritu.
Más que reivindicativo yo creo que es reflexivo. Es un proyecto muy íntimo, a veces un poco difícil de observar: no sabes si lo estás mirando tú o te están mirando a ti. Uso el dibujo como punto de anclaje y de conexión entre dos dimensiones.
Texturas delicadas, reflejos de vida y muerte, elementos que conforman y hacen referencia a esos sentidos escondidos, en momentos sin luz, sin compartir, interrogándote sobre tus impresiones, vas desgranando tus experiencias, jugando con las sombras, con las líneas de grafito. Desgastando la trama del papel con avidez, para reproducir indefinida y frágilmente la superficie, como si de una carta se tratara, sin escritura; buscando un contenido mágico vas destapando una lucha emprendida, como una crónica, lanzando luz sobre la oscuridad y sobre las sombras ¡credibilidad!
Son esos mensajes convertidos en sonidos, esos cuentos maltrechos, declarando unas intenciones que se articulan y planean en los dibujos. Sobre unas manchas negras, mascaras irreales, que protagonizan con su mirada de desdén, extrañas criaturas que sin ver, brevemente se asoman a un abismo fascinante, proyectado sobre los espectadores. Unos sueños, unas historias irreales, persiguiendo reiteradamente una actualidad tan antigua como el mundo, la muerte; expulsados de sus paraísos, sin objetivos, van marchando, huyendo de su realidad, sin mensaje, sin guardar distancia, sin perspectivas ¡solos! Embarcados en un ente flotante.

