
Ya hace tiempo que vengo advirtiendo del potencial que tiene la Región de Murcia y del talento que nos deja esta tierra. Y es que la innovación está empezando a dar sus frutos, tras unos años apostando por ello. En España ya lo saben, tenemos el ejemplo de Málaga. Una provincia de dimensiones y población muy parecida a la nuestra, con un clima similar y un ambiente como el que nos gusta también disfrutar por aquí. Con su puerto, sus castillos y sus playas, con su feria y con sus fiestas. Nada que no sepamos ya. El caso es que el otro día, de la mano de mi amigo Javier y de su equipo al frente de las Telecomunicaciones en esta parte de Andalucía, pude descubrir algunas de las instalaciones que son referente tecnológico en España.
Y me alegra comprobar que aquí vamos por ese camino. Que se lo digan a tres empresas que ya han aparecido en esta sección en otras ocasiones. No hace falta ser un visionario para saber del potencial de StartUps como Hopu, BeMyVega u Odilo. Por cierto, que esta última acaba de levantar la mayor ronda de inversión de la historia de España, fuera de Madrid y Barcelona. Y esto es ya imparable. Después de estos futuros unicornios vendrán más. Los iremos descubriendo, porque no tardarán mucho.
Y, ¿cómo se consigue esto? Pues enfocando la energía al proyecto y, sobre todo, siendo creativo. Que no todo es echar horas. Porque, lo que es obvio es que la energía que tenemos para lidiar cada día es finita. Nos da para lo que nos da. A unos más y a otros menos, eso es obvio. Entonces es cuando te das cuenta de que la energía que dedicamos a las cosas externas, al móvil, a las redes sociales, a lo material y a cosas de ese estilo no sirve para crear. Son las cosas internas las que permiten pensar de verdad, innovar y, por tanto, emprender o escalar. Y eso hace distinto un día del anterior y del siguiente. Por tanto, es fácil hacer las cuentas. El porcentaje dedicado a las cosas externas genera una adicción a aquello que no aporta demasiado y predispone al cuerpo y a la mente a permanecer en la zona de confort. Es como cambiar el hardware. Y el porcentaje de esta energía que queda, es el que podemos emplear en las cosas internas. En aquellas que permiten crear y diferenciarse. Que se lo digan a nuestros ya conocidos, Jara, Kaiser o Rodri. Que como decía un antiguo maestro, tiempo habrá para los papeles. De momento, mejor dirigir bien la energía, sea mucha o poca, pero el porcentaje siempre debe sumar cien. Matemática básica de la EGB de toda la vida. Pero siempre suma cien, ya sea en España o en Japón, aunque en el mundo nipón utilicen los kanjis para contar y nosotros seguimos con el decimal, que es más fácil, creo yo. Pues eso, a sacar cuentas de la energía que tenemos hoy, y a repartirla bien. Que estas cosas no se pueden comprar. Qué fácil sería entonces todo, ¿verdad?

