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ENTRE TÚ Y YO

En busca del flow perdido

Esther Egea Viernes, 24 de Junio de 2022 Tiempo de lectura:

 

Después de un mes trágico de estrés y cansancio por exámenes y entregas de trabajo, nuestros hijos pueden entrar en un período de aburrimiento.

 

Dejan atrás las obligaciones y dan paso a las diversiones. Pero, ¿qué les divierte? o lo que muchas veces esperan los hijos ¿Quién les divierte?

 

Empiezan las temidas frases “me aburro”; “no sé qué hacer”; “no están mis amigos”. Y los padres nos reinventamos para conseguir sacar a nuestros hijos de esa red neural por defecto que se activa cuando no hay a la vista nada que les interesa. Les proponemos actividades caseras, campamentos, salidas que, a veces, no es de su agrado o que se agotan una vez realizadas.

 

El verano es muy largo y dos meses y pico dan para muchos inventos paternos. El truco no es proponerles actividades y hacernos cargo del rescate motivacional sino que ellos aprendan a autorregularse buscando aquellas cosas que les pueda interesar.

 

Es difícil que tu hijo regule su conducta y tenga autocontrol si ante las situaciones su percepción de la realidad es negativa, inalcanzable y deficitaria de refuerzo. Tenemos ante situaciones de aburrimiento la oportunidad de enseñarles a focalizar su atención de manera más realista, con actividades o intereses que estén a su alcance.

 

Si en lugar de esa visión positiva están poniendo su foco en la carencia y con una imantación hacia lo imposible, estarán apáticos si se van de viaje con los padres, frustrados si no tienen casa en la playa y los amigos sí o si la piscina tiene la misma forma que ayer.

 

Lo importante es que el aburrimiento no se desplace en forma de malestar hacia otros sino que aprendan a reconocerlo y que sepan que es el momento de hacer algo diferente, de innovar y de curiosear. Si no lo hacen los niveles de cortisol aumentan en sangre y lleva a comportamientos autodestructivos y de irritación familiar.

 

No podemos evitarles el aburrimiento, por su condición universal, pero sí podemos ayudarles a que les cambie su música interna enfocando su mente en algo productivo. Porque a todos nos cuesta encontrar el tesoro perdido pero si buscamos y seguimos las pistas con observación activa estamos en la ruta de la motivación y de la pasión. Es el momento de entrada al estado de Flow, manteniendo la atención y concentración en lo que están haciendo.

 

Y eso lo tienen que aprender ellos porque van a tener muchos momentos plof, un estado de amenaza que sólo les lleva a estar a la defensiva, que se sientan incomprendidos y que cualquier cosa les genere un gran esfuerzo. Y la música no suena cuando estamos en plof/off; como mucho pueden tararear pero no asegura buena melodía.

 

El estado de Flow/on es un estado donde fluye todo, donde lo que sienten, piensan y desean ocurre al mismo tiempo. Pasar a un estado flow, de adaptación y de tolerancia donde la mínima cosa les hace felices y se sienten conectados con ellos mismos lo pueden encontrar en los dispositivos, deporte, arte, amigos y es ahí donde tienen que buscar para sentirse satisfechos.

 

Una lectura tranquila de este artículo con los hijos para después conversar con ellos sobre estos estados y cómo volver a conectarse con algún interés es la principal pista  que podemos darles los padres para que exploren todas las posibilidades  que tienen delante.

 

Espero que durante las vacaciones surja el flow que necesitan para sentirse estimulados y felices del tiempo que tienen que convivir con su tiempo, con buena música.

 

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