Viva la ‘ultra-derecha'
Es indudable que en nuestro país, y sobre todo en nuestra Región, la ultra-derecha está de moda. ¡Viva la ultra-derecha!
Se trata de un fenómeno que cada día que pasa va sumando más y más correligionarios. En sus orígenes, allá por los años 2013-2014, como todo proyecto incipiente, embrionario, se fue forjando tímidamente. En sus primeras actuaciones, en pequeñas plazas de todo lo ancho y largo del circuito nacional, el número de seguidores era ínfimo: familiares, un puñado de amigos y simpatizantes; pero poco a poco, como deben de ser estas cosas, el número de adeptos que se han ido sumando a la causa ha ido creciendo de forma exponencial y podemos decir, sin ambages y sin miedo a equivocarnos, que actualmente nos encontramos, no sólo ante una de las fuerzas con más futuro y perspectivas de todo el espectro patrio, sino ante una consolidada realidad.
En el plano internacional en la actualidad, si analizamos todos los países de nuestro entorno cultural, no encontramos ningún referente asimilable. Por contraposición, podemos afirmar que en Francia, y más concretamente en París, lleva reinando una ‘ultra-izquierda’ desde el año 2005 pero, ante el ineludible desgaste que lleva aparejado el ejercicio del poder durante tanto tiempo y los años, que no pasan en balde, todos deseamos en nuestro fuero interno que esta nueva ‘ultra-derecha’ sea la que asuma el liderazgo, incluso con cierta tiranía, en el nuevo orden mundial.
Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante una ultra-derecha carente de complejos, que adolece del sentimiento de inferioridad que venían arrastrando las ‘derechas’ de toda la vida y que, de forma fresca y descarada, se ha enfrentado y superado a consagrados adversarios en España..., y fuera de nuestras fronteras.
El secreto de su éxito es la manera en la que responde con su ‘drive’ a los ataques de sus rivales, ya sea los que vienen desde la izquierda, paralela o cruzada, como desde el centro o desde la propia derecha, golpeando casi de frente, a la altura de la cadera, con la muñeca ligeramente quebrada hacia atrás, con codos y rodillas levemente flexionadas en todo el recorrido e impactando un poco adelantado, de manera que imprime una fuerza y velocidad a sus golpes de respuesta, en una mezcla perfecta entre plano y ‘liftado’ que son la pesadilla de sus oponentes, consiguiendo con ello innumerables ‘winners’, habiéndose convertido no solamente en un arma de defensa sino, también, en una demoledora herramienta de ataque, tanto en tierra, como en hierba y pista dura.
Naturalmente, querido amigo lector, me estoy refiriendo a la portentosa ‘ultra-derecha’ de nuestro paisano, mi tocayo ‘Carlitos’ Alcaraz, ‘La Bestia de El Palmar’, ‘El Indomable Charly’, ‘El Joven de la Sonrisa Abierta’, ‘El Niño de la Dejada Imposible’, ‘El Jefe de la Volea Infinita’, protagonista más joven de la portada de ‘Men’s Health’ para deleite de jovencitas (y no tan jovencitas), convertido ahora en embajador e imagen de nuestra Región y en referente para toda nuestra juventud.
Los que amamos este apasionante deporte encontramos cierto paralelismo entre la vida y el tenis. A la hora de tomar decisiones, la situación y soledad del autónomo, del profesional, del empresario es comparable a la del tenista en la cancha. Cuestiones que nos asaltan en el día a día como ¿qué hacer en este momento de incertidumbre económica?, ¿qué es lo que más interesa a mi empresa o actividad?, ¿contratar más personal?, ¿invertir en esa nueva línea de negocio?, ¿dotar reservas o repartir dividendos?, son equiparables a ¿es conveniente ahora la dejada?, ¿subo y voleo con este saque que no ha sido todo lo potente que esperaba?, ¿intento el ‘passing’ o hago el globo?...
Carlitos ha demostrado una gran madurez en su juego y una enorme fuerza mental. Todos esperamos y deseamos que no sea flor de un día y que, siguiendo la misma línea de trabajo, esfuerzo y sacrificio, junto con una buena dosis de paciencia y perseverancia, y apoyado y aconsejado por sus padres que, según me cuenta un íntimo amigo que les conoce bien, son personas muy normales, con la cabeza bien amueblada y los pies en el suelo y, también, por su entrenador, Juan Carlos Ferrero y su equipo, que ha demostrado con su Escuela que es capaz de sacar lo mejor de jóvenes deportistas, esto que estamos viviendo y disfrutando sólo sea el principio de una larga lista de éxitos.
Por ello, todos, de izquierda, derecha o centro, no podemos más que decir: ¡Viva la ultra-derecha!, ¡larga vida a la ultra-derecha!, a la ‘ultra-derecha’ de Carlitos Alcaraz.






















